Fútbol | Primera Andaluza

Sabor agridulce para Pablo Muñoz, del Chiclana Industrial

  • "Saldremos a ganar al Balón pese a que nos vale empatar", dice el punta en el cierre de una campaña para olvidar.

Pablo Muñoz, delantero rojinegro, en el Puente Chico de Chiclana. Pablo Muñoz, delantero rojinegro, en el Puente Chico de Chiclana.

Pablo Muñoz, delantero rojinegro, en el Puente Chico de Chiclana. / Sonia Ramos

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La temporada de Pablo Muñoz no ha sido precisamente la ideal para ningún jugador. Ha pasado más de la mitad del curso sin jugar, pues en el segundo partido se lesionó y no volvió hasta ya empezada la segunda vuelta. Por ello, su balance de esta campaña tiene un sabor agridulce. "Me quedo con la espina de no haber jugado más partidos. Me lesioné tras marcar el segundo gol frente al Alcalá del Valle en septiembre y regresé por fin en febrero. Además, este año apenas he podido entrenar con el grupo y ahora, que es cuando mejor estado de forma tengo, es cuando se acaba la liga. Así que, entre unas cosas y otras, me he quedado con ganas de más. Tal vez si hubiera podido entrenar a diario me habría recuperado antes", confiesa el delantero del Chiclana Industrial.

De los dos días a la semana que podía entrenar uno de ellos era con el juvenil, y tampoco ha tenido a nadie para ejercitarse de manera personal con un entrenador como puede ser Chano, el preparador físico del equipo. "Él sabe diseñar tablas específicas y lo que necesitamos cada uno, pero lamentablemente no he podido compaginarlo con las clases de inglés", relata.

En algunos partidos, esta dramática combinación le ha pasado factura al chiclanero, llegándole a frustrar en ocasiones. "Frente al Jerez Industrial me vi muy bien pero tuve dos palos y me marché con la espinita de no haber marcado", reconoce. El delantero vive del gol y Pablo no ha vuelto a marcar en los siete partidos que ha disputado tras la lesión. Para impedirle caer en la monotonía y tristeza que puede conllevar un largo periodo de recuperación, si no se afronta con los mecanismos adecuados, ahí estaba Buyo, que a sus 29 años y habiendo colgado las botas hace dos sabe lo que es chupar banquillo y tener una lesión larga.

"De los equipos en los que yo he estado ninguno tenía tan buen ambiente como hay aquí. Además, Buyo se implica mucho con los que están de baja, nos llama para saber cómo nos encontramos. Tiene mucho carácter, vive el fútbol con intensidad y hace un trabajo excelente", se sincera. El trabajo del segundo entrenador se ha visto facilitado por los más veteranos y a la vez amigos, en muchos casos, pues nunca se han quejado de una suplencia ni han protestado por las decisiones que Juan José Flor o el propio Buyo tomaban.

A falta de un solo partido para que concluya la liga, el Chiclana Industrial necesita un punto para confirmar la permanencia sin mirar de reojo a otros partidos. "Este año hemos sufrido numerosas bajas y contratiempos importantes y aun así lo más probable es que consigamos el objetivo que nos marcamos a principios de temporada, por lo que debemos estar más que satisfechos", cuenta Pablo.

Los rojinegros clausurarán la temporada en El Rosal frente al Balón, que también necesita un solo punto para asegurarse el play-off de ascenso a División de Honor. "Nosotros vamos a salir a ganar y supongo que ellos harán lo mismo", explica. En la ida, en El Fontanal, se impusieron los locales en uno de los mejores partidos que han hecho esta campaña. Ahora, ambos rivales se juegan sus respectivas metas en la última baza, por lo que el enfrentamiento será de alto voltaje. A nivel personal y tras un curso con menos participación, el mejor broche que puede ponerle Pablo Muñoz a la temporada sería marcar en el último partido. "Es mucho tiempo en el dique seco y sería toda una alegría", concluye.

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