La marcha de las monjas Carmelitas

El futuro del Convento de las Carmelitas Descalzas de Sanlúcar, en el aire

  • La marcha de las últimas religiosas, que será en estos días, reaviva la incertidumbre en torno al rico patrimonio que atesora

Fachada del Convento de las Carmelitas Descalzas en Sanlúcar. Fachada del Convento de las Carmelitas Descalzas en Sanlúcar.

Fachada del Convento de las Carmelitas Descalzas en Sanlúcar.

Lo que la población de Sanlúcar viene temiendo desde hace meses finalmente se producirá en estos días. La marcha inminente de las tres últimas religiosas del Convento de las Carmelitas Descalzas abre un periodo de incertidumbre en torno al futuro de este edificio histórico y del relevante patrimonio que contiene.

El primer aviso que se produjo en junio pasado movilizó a casi media docena de asociaciones culturales de la ciudad, que consiguieron 4.360 firmas de apoyo -más el respaldo de 25 colectivos- a su iniciativa de solicitar a la Junta de Andalucía la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para el convento y todos sus bienes muebles con valor patrimonial desde el punto de vista histórico, artístico, documental y bibliográfico, independientemente de que las monjas dejaran o no la localidad. En las mismas fechas, el Ayuntamiento pidió formalmente a la Administración autonómica “una mayor protección” de los mismos. La respuesta de la Junta fue favorable:en cuestión de días incoó el procedimiento para declarar BIC- el edificio situado en la calle Descalzas y los bienes que atesora.

Pese a que la protección legal del convento se da por hecha con el inicio de dicha tramitación, la despedida de las religiosas ha reavivado la inquietud entre los sanluqueños preocupados por la conservación del mismo, según pudo comprobar ayer este medio al recoger las primeras reacciones. A la relativa sorpresa ante un adiós más o menos anunciado que acabará haciéndose realidad se une un malestar contenido que hasta el momento no se ha materializado en ninguna iniciativa pública, como ocurrió a principios del pasado verano.

Las entidades subrayaron entonces que se trata de “un ejemplo modélico del arte Barroco andaluz de los siglos XVII y XVIII, que apenas ha sufrido modificaciones en su estructura”, destacando “su conjunto de retablos y numerosas obras de arte de gran valor histórico-artístico que se conservan en el templo y el interior conventual”.

El prestigioso historiador sanluqueño Fernando Cruz Isidoro, a quien llegaron a proponer los trabajos de catalogación que requiere el expediente de declaración de BIC, lamentaba ayer la situación con más preguntas que respuestas. En clave de futuro, plantea como posible solución que “una o varias hermandades de Sanlúcar se hagan cargo, por ejemplo, de mantener abierta la iglesia, asumiendo su mantenimiento y conservación”.

También se ha mostrado preocupada por el valioso patrimonio Susi Cigüela, viuda del doctor Lallemand, que era sobrino de una de estas religiosas. “Su querida tía Vicenta lo crió y cuando él tuvo independencia económica se encargó de que ni a ella ni a las monjitas del convento les faltara de nada”. Su objetivo ha sido continuar este compromiso moral que adquirió su esposo y que ha continuado hasta este domingo, “que fui a despedirme y sentí que cerraba un ciclo”. Apenada, Susi Cigüela ha transmitido la inquietud de las religiosas que temen que el patrimonio se eche a perder si se cierra el edificio una vez que ellas marchen, por lo que esperan que se ponga en valor de alguna manera. “Se van por la poca vocación que existe, aparte de que ya no podían asumir el mantenimiento del edificio, que no reunía los requisitos necesarios para vivir”.

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