Con perdón, elecciones en EEUU
Comprendo que nos pilla lejos, aunque las políticas que se desarrollan en los EEUU terminan por afectarnos más de lo que parece. Si hay un pleito entre Airbus y Boeing, tenemos dos fábricas del consorcio europeo y si la Organización Mundial del Comercio falla contra la empresa europea, afecta no solo a Airbus sino también a los aranceles sobre el vino y el aceite, por decir dos cosas. Eso por no hablar del supremacismo blanco de Donald Trump que aquí representa Vox, el rechazo a los migrantes, el proteccionismo económico u otras medidas puestas en marcha por el gobierno (lo que en el cine traducen por "administración") americano. Como toda personas sensata, me gustaría que ganara Joe Biden pero ese hombre despierta tan poco entusiasmo que tengo miedo a que ocurra lo que le pasó a Hillary Clinton que ganó en voto popular y perdió en la elección de los delegados que son los que eligen al presidente. Quizás la diferencia ahora esté en que los demócratas que se quedaron en su casa hace 4 años ahora han visto que Trump iba en serio, que era un payaso xenófobo, machista y estafador pero es el presidente de la primera potencia mundial. Seguramente otro candidato (no Bernie Sanders ni Michael Bloomberg) podrían haber entusiasmado como hizo Obama. No obstante conviene no despreciar a Trump. A pesar de sus mentiras (The Washington Post lleva contabilizadas 20 mil), sus insultos, sus bravatas, sus declaraciones de la renta, su pasado de abuso sobre las mujeres, ha cumplido con aquello que es importante para los votantes republicanos: ha bajado los impuestos, no se ha metido en ninguna guerra, ha subido los aranceles a China, ha nombrado tres jueces conservadores del Supremo, ha puesto en marcha una política de mano dura con la emigración, ha renegociado el acuerdo con Méjico y Canadá, ha puesto en marcha una política de mano dura que él llama Ley y Orden. Es decir, el programa tradicional de los conservadores americanos. Dicen que EEUU es eso que se ve por la ventanilla del avión cuando se va de Nueva York a Los Ángeles, pues es ese país el que vota republicano contra viento y marea, el que bebe cerveza y no vino, el que no tiene pasaporte. Biden solo ofrece ser el antitrump, lo que no es poco en la Costa Este y la Costa Oeste, pero no sé si le alcanzará. Esperemos que le baste. Perdón por el desahogo.
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