Con los barberos no gastemos bromas. Por Fernando Santiago
A los que se nos ve el cartón también tenemos que ir a la peluquería de vez en cuando, la amplia cofradía de lonchas de Cádiz pisamos las barberías con más asiduidad de la que usted pudiera imaginar. De vez en cuando hay que darse por ese cuello un poco de coba. Viene a cuento porque han cerrado la peluquería de El Corte Inglés. Seguramente a muchos de ustedes les dará igual pero los que nos habíamos acostumbrado a un peluquero concreto nos han hecho la puñeta. Ya sé que no tenían el acento nostálgico de los peluqueros de la calle Nueva a los que dedicó glorioso pasodoble el Yuyu con “Los sayonara” en 2007. Cerraron aquellos últimos héroes de la tijera y la navaja de afeitar en el centro de Cádiz, algo que se veía venir porque llevaban años sin que entrara nadie , lo que motivó el célebre pasodoble. Pero la peluquería de El Corte Inglés, de Gálvez Peluqueros, siempre estaba llena. Tenían la rara costumbre de que las mujeres no tenían que pedir cita y los hombres sí, asunto que jamás entendí pero que debe estar en el signo de los tiempos. Te atendían con afecto y profesionalidad, una cosa rápida que algunos no necesitamos mucho esmero. Ya no quedan peluquerías en la calle Nueva, ni sobrevive la de la calle San José, de glorioso recuerdo. Aquellos peluqueros clásicos que te daban charla y se acordaban al instante de tus gustos y la historia de tu familia. Siempre daban palique mientras te hacían la barba, te recortaban el pelo y te peinaban, costumbre que me parece a mí que no han dejado de la mano los nuevos profesionales del sector. El alcalde va a pelarse a la calle Rosario porque al parecer el dueño es de su comparsa, aunque me parece a mí que no lo hace con la asiduidad que debiera. Los chavales van a Viroga´s, en la calle Plocia, que tras el aluvión hipster ha revitalizado el gusto por el recorte de la barba . Está de moda el peinado con crestas y recortes imposibles como los futbolistas profesionales, que aunque se dejen la uña en el balón salen al campo niquelados. Ha caído en desuso aquello de “el hombre y el oso cuanto más feo , más hermoso”. Ahora los pibes se depilan el cuerpo entero, se ponen cremas y perfumes de todo tipo, gastan un dineral en brillantina y van con periodicidad a la peluquería para hacerse esos peinados extraños. Los hombres se gastan en el cuidado personal un dineral para emular a los nuevos ídolos de masas . Déjate de pelos , déjate de modas y con los barberos no gastemos esas bromas. Fernando Santiago
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