Pringaos. Por Fernando Santiago

17 de junio 2016 - 07:19

Hace 15 años incumplí una máxima atribuida a San Agustín: no pierdas una vida de virtud por un momento de pecado. No fui capaz de resistir la tentación o las presiones familiares y me compré una estantería en Ikea. Por supuesto no recuerdo el nombre del mueble ni los de las diferentes herramientas necesarias para su montaje pero no se me olvida cómo perdí el tiempo de manera miserable durante un fin de semana entero dedicado a su ensamblaje, y eso que me fue necesario contar con ayuda . Cuando la pusimos en pie la estantería estaba caída de un lado, por lo que no nos quedó más remedio que colocarla en una esquina para evitar un percance y que pudiese cumplir su función. El recuerdo de aquello me tiene vacunado ante cualquier debilidad: no he vuelto a montar un mueble de Ikea. Digo más: comprar muebles en Ikea es de pringaos. No sé si se corresponde con la utopía del buen gusto de los tiesos, que diría Arcadi Espada, en todo caso no le veo el menor glamour a comprar en estos grandes almacenes suecos y, por lo tanto, carece de interés para mí que nadie pueda copiar el catálogo de la tienda. De hecho si alguien me enseña o me da el catálogo ni lo abro, va al contenedor azul directamente. Por no gustarme ni me gustan las albóndigas o las galletas que allí se venden, huyo de lugares así. Opino lo mismo de Bricor, de Leroy Merlin y de todas las tiendas donde termina uno mismo hecho un sieso colocando suelos , pintando paredes o montando muebles. Yo defiendo mucho la labor de los profesionales, así que en caso de necesidad llamo a albañiles, electricistas, pintores , carpinteros o fontaneros. Hay que darle de comer a mucha gente y, por supuesto, hay cosas mejores en las que emplear el tiempo. Hasta la compra del mes la hago por internet. Bien pensado ese debe ser el mensaje subliminal del programa de Podemos: sois unos pringaos, votadnos a nosotros que también lo somos. Sin duda este es el motivo por el que Podemos tiene buenos resultados en Cádiz porque la ciudad ha pasado de ser culta y cosmopolita a una población con muchos pringaos. Es de pringaos ponerse en cola en carnaval para comer de gañote, es de pringaos llevar una camiseta de propaganda, es de pringaos ir a las barbacoas del Trofeo, es de pringaos decorar la peña con carteles de pescaítos, es de pringaos pasarse horas de pie para ver pasar una procesión o delante de un tablao de carnaval .En estas circunstancias no tiene nada de extraña la marcha de la ciudad. Se empieza en Ikea y se termina de gañote. Fernando Santiago

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