Pemán. Por Fernando Santiago
“El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”(Bertrand Russell). En Cádiz tenemos procedimientos distintos para las mismas cosas: el kafkiano(no se sabe quién ni cuándo decide quitar el nombre de Pemán al Teatro de Verano), el pelotillero (basado en una comisión de afines al Equipo de Gobierno para cambiar el nombre del estadio) y el plenario (para quitar Avenida Juan Carlos I sobre la base de la web de un camarada). Al margen de la opinión que sobre cada cosa tengamos, se aplican medidas diferentes para los mismos asuntos, por no citar residuos franquistas en el nomenclátor. Centrémonos en José María Pemán: apoyó la dictadura de Primo de Rivera, apoyó el golpe de estado de Franco, fue durante 15 meses presidente de la Comisión de Educación y Cultura en la denominada Junta Técnica de Burgos, firmó el decreto de depuración del Magisterio redactado por Eugenio Vegas y ejecutado con una crueldad extraordinaria por Enrique Suñer lo que propició un sufrimiento extraordinario a miles de maestros, fue presidente del Consejo Privado de Don Juan desde donde promovió la llegada de la monarquía a España, salvó al padre de Eduardo Haro Tecglén como este explica en “El niño republicano”, salvó al abuelo de los Pérez Llorca como contaba el mismo José Pedro. Además: ha sido el más notable dramaturgo nacido en la ciudad de Cádiz, uno de los autores de teatro españoles de más fama y éxito en las décadas de los 30 y 40 con obras como “El divino impaciente”, “Los tres etcéteras de Don Simón”, “Noche de levante en calma” o “Cuando las Cortes de Cádiz”. Fue un poeta mediocre más dado a el folklorismo. Fue un articulista notable desde las páginas de ABC, premio Mariano de Cavia por “Nieva en Cádiz”. Fue director de la Academia de la Lengua donde se negó a depurar a los académicos exiliados como le pedía Franco, director del programa de TVE “El Séneca”, famoso en los años 60 . En lo concerniente a Cádiz: fue el impulsor de todas las actividades culturales de la ciudad durante 30 años: creó los Cursos de Verano, trajo los Festivales de España, fue presidente del Ateneo, el Casino y la Asociación de la Prensa, fomentó las representaciones teatrales, bajo su influjo se creó el Teatro de Verano en el Parque Genovés. Hasta la llegada de la generación de Fernando Quiñones y la creación de Alcances, la cultura en la ciudad dependía de su impulso. Después de todo lo anterior ¿merece que quiten un recuerdo en la casa donde nació, su busto en el Parque o su nombre al Teatro? Según el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica y el 32.1 de la ley de Memoria Democrática de Andalucía bajo mi modesto punto de vista , no. Son homenajes que se le hicieron como escritor . Así opinaba el alcalde no hace mucho. Habría que hacer lo propio con Torrente Ballester, Camilo José Cela o Pedro Laín. Fernando Santiago
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