Lo de Cebrián
En primer lugar quiero decir que hace muchos años que se me cayó el mito de Juan Luis Cebrián, cuando pasó de ser periodista a dedicarse a los negocios. Fruto de su trayectoria El País se ha convertido en un periódico ligero y frívolo, sostenido por algunos de los mejores periodistas españoles y por el prestigio acumulado a lo largo de décadas. Sigue siendo, a mi modesto entender, el mejor periódico nacional . Cebrián lleva años más preocupado por Wall Street y el Ibex 35 que por el periodismo. Como le pasa a tanta gente, no ha sabido retirarse a tiempo. Conviene decir que él no está en los papeles de Panamá, en contra de lo publicado en varios medios digitales. Está su exmujer y, según parece, un amigo suyo. No sé cuál es la noticia. ¿Hasta qué grado de parentesco uno se convierte en noticia? ¿las feministas no dicen ahora nada de la cosificación de la periodista Teresa Aranda?Aún así me sorprende que se publique como noticia lo que no es y que los medios de PRISA se pongan al servicio particular del presidente de su Consejo de Administración. Que El País publique en su portada la reacción de Cebrián, que lo dé la SER, me parece un error. Cebrián tendrá que acostumbrarse algún día a actuar como un ciudadano cualquiera, sin privilegios. Sin taparse detrás de los medios de su grupo con lo que salpica su prestigio y el de los trabajadores de sus empresas. No me parece digno de elogio que echen de tertulianos de la SER a los periodistas que han publicado lo de los papeles de Panamá , pero soy capaz de comprenderlo. Si invitas a una persona a tu casa y se pone a insultarte, lo normal es invitarles a que se vayan. Tampoco me parece edificante que impidan a periodistas de PRISA ir a La Sexta pero todos ellos son empleados de esta empresa con sueldos muy importantes, algunos incluso directivos o fichajes de relumbrón. No es ningún atentado a la libertad de expresión porque todos ellos pueden seguir expresando sus puntos de vista en sus propios medios. Desde luego nada de toda esta cadena de sucesos es edificante. Una última cuestión: muchos de los que se rasgan las vestiduras no compran el periódico.
También te puede interesar
Lo último