Chiclana se rinde a la magia de los Reyes Magos

Desde muy temprano, familias enteras salieron a las calles para disfrutar al máximo de la Cabalgata de la Ilusión

Las imágenes de la Cabalgata de Reyes Magos de Chiclana 2026

Melchor, lanzando caramelos desde su carroza.
Melchor, lanzando caramelos desde su carroza. / Ramón Luis Núñez

La Cabalgata de los Reyes Magos devolvió la ilusión a Chiclana tras unos días condicionados claramente por la inestabilidad meteorológica. Y es que las fuertes lluvias asociadas a la borrasca Francis alteraron el ritmo habitual de una ciudad acostumbrada a disfrutar al máximo de su programación navideña.

Tal y como ocurrió en otros puntos de la provincia de Cádiz, las intensas precipitaciones no solo mostraron ayer unas calles vacías, en contra de lo que viene siendo habitual en estas fechas, sino que también obligaron a suspender varias actividades, entre ellas, la cabalgata del Cartero Real, muy esperada por los más pequeños, una noticia que los vecinos recibieron con resignación y comprensión. Los que sí continuaron con su agenda fueron Melchor Gaspar y Baltasar que, con su corte, acudieron sin descanso a las citas que tenían previstas. Mientras, los más pequeños mantenían su ilusión intacta.

Por fin llegó el gran día, Chiclana amaneció mirando al cielo y, aunque el firme seguía húmedo y las nubes no terminaban de retirarse, el tiempo dio tregua suficiente para que sus Majestades pudieran realizar su anhelada aparición en la jornada más mágica del año, que comenzó a mediodía con el tradicional desfile en coches clásicos hasta recorrer los más de 17 kilómetros que les llevarían al Centro de Iniciativas Box, donde entregaron los regalos del sorteo de las cartas recogidas por el Cartero Real.

Gaspar escuchó atentó las peticiones de los niños.
Gaspar escuchó atentó las peticiones de los niños. / Ramón Luis Núñez

Ya por la tarde, muy temprano, familias enteras salieron a la calle muy bien abrigadas, muchas con paraguas aún en la mano, decididas a no perderse el momento más esperado por los niños y niñas.

Desde un nuevo lugar, pero muy cerca del anterior, el Estadio Municipal de Fútbol, emprendió a la hora marcada la marcha la cabalgata, por delante quedaba un trayecto de varias horas hasta llegar a su destino: la Plaza Mayor, un recorrido que estuvo regado con nueve toneladas de caramelos y muchos gusanitos, que fueron lanzados desde el cortejo, encabezado animosamente por la Banda Municipal de Música Maestro Enrique Montero.

Le seguía una carroza repleta de pastorcitos y las dedicadas a Caperucita Roja, los cuentos infantiles, las chuches y las chiclaneras. Después de ellas, el Cartero Real, la Estrella de Oriente y, por último, los Reyes Magos con sus séquitos.

Y desde el inicio hasta el final, las aceras rebosaban de pequeños y mayores con bolsas preparadas para recoger caramelos y miradas cargadas de alegría, componiendo un infinito pasillo del que formaba parte Rocío, de cuatro años, quien esperaba con cierto nerviosismo el paso de la comitiva en la calle La Plaza junto a su familia. Sin querer perderse un detalle, confesaba lo que había pedido a los Reyes Magos: “Un bebé, cuentos y una bici. Lo puse en la carta que el otro día le di al Cartera Real”.

Baltasar se mostró muy emocionado.
Baltasar se mostró muy emocionado. / Ramón Luis Núñez

Mientras, se aclamaban los nombres de estos, coreados por niños y no tan niños que saludaban sin descanso. Ellos, al igual que el Cartero Real y la Estrella de Oriente, respondían a cada gesto, lanzando caramelos y devolviendo sonrisas, conscientes de la importancia del evento.

No importó el frío que reinaba a esas horas. La música, las risas y la presencia de estos ilustres visitantes lograron transformar por completo la atmósfera de una ciudad repleta de escenas de emoción: niños subidos a hombros para ver mejor las carrozas, manos pequeñas estirándose para alcanzar un caramelo y rostros iluminados al cruzarse sus miradas con las de los Reyes Magos.

El instante más emotivo se vivió cuando la cabalgata llegó a una repleta Plaza Mayor y la Corte Real se bajó de sus carrozas para desde el Escenario Real saludar a un público entregado. Como despedida, sus Majestades tiraron los últimos caramelos, peluches y pelotas, para posteriormente entrar en la Parroquia de San Juan Bautista, donde realizaron la tradicional ofrenda al Niño Jesús, un acto con el que se puso punto y final a una inolvidable Cabalgata de la Ilusión.

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