Dos años de mandato municipal

La legislatura llega a su ecuador en Chiclana marcada por la pandemia y los cambios en la corporación

  • Problemas internos, dimisiones y rupturas de pactos han sido algunos de los condicionantes políticos durante los dos primeros años del periodo corporativo

  • La gestión ha estado marcada por las consecuencias de la crisis sociosanitaria

José María Román (PSOE) estrecha la mano de Roberto Palmero (IU) durante la firma del pacto al inicio de la legislatura.

José María Román (PSOE) estrecha la mano de Roberto Palmero (IU) durante la firma del pacto al inicio de la legislatura. / Sonia Ramos (Chiclana)

La primera mitad de la legislatura se cumple en el presente mes de mayo, una vez transcurridos los dos primeros años desde las pasadas elecciones municipales de 2019, un periodo corporativo que en Chiclana ha venido marcado por la pandemia, como en el resto de localidades, aunque también ha contado con importantes contratiempos para varios de los grupos políticos municipales en forma de dimisiones, salidas de partidos y rupturas de pactos.

En lo político, las elecciones municipales de 2019 conformaron un reparto de escaños en el salón de plenos chiclanero que dio paso a un gobierno tripartito formado por PSOE, Ganemos e IU, un pacto que comenzó firme pero que con el tiempo sufriría un importante revés.

Fue en noviembre del pasado año 2020 cuando el alcalde, José María Román, decidía cesar al hasta entonces delegado de Fomento, Adrián Sánchez (Ganemos) de sus responsabilidades por saltarse el toque de queda y ser requerido por las fuerzas de seguridad en un control. Tras este hecho, el gobierno tripartito paso a estar compuesto tan sólo por los concejales de PSOE e IU, perdiendo así la mayoría absoluta.

Pese a ello, en estos primeros seis meses de gobierno en minoría, el ejecutivo chiclanero no ha tenido que ver cómo ninguna de sus grandes decisiones era tumbada por el pleno, consiguiendo el respaldo para la mayoría de sus iniciativas. Ganemos, por su parte, salió debilitado de la ruptura, ya que posteriormente la concejala Esther Gómez dejaba el grupo municipal y pasaba a ser concejala no adscrita de la corporación.

Por su parte, el Partido Popular ha sido otra de las formaciones a las que la actual legislatura le ha cambiado la cara de forma radical, ya que durante el inicio del periodo corporativo vivió en un continuo vaivén. Así, cabe recordar que tras las elecciones, en las que obtuvo uno de sus peores resultados de las últimas décadas, con seis ediles, el número dos de la formación, José Antonio Pardo, renunció al acta de concejal por incompatibilidad, al ejercer como técnico de la empresa municipal Chiclana Natural. En su lugar accedió a formar parte como edil popular Guillermo Utrera, conformando así un grupo encabezado entonces por el portavoz local y número dos provincial, Andrés Núñez.

Poco después, en julio de 2019, fue la número tres del grupo, Ana Domínguez, la que presentó su renuncia por motivos personales, siendo relevada por Germán Braza.

Pero la tranquilidad no duraría mucho en el seno del PP, ya que en diciembre de ese mismo año saltaba la noticia y el líder de los populares chiclaneros anunciaba que abandonaba la política. A la renuncia de Núñez, sobre el que se había presentado días atrás una denuncia por malos tratos por parte de un tercero, seguía de forma inmediata la dimisión de la entonces número dos del grupo municipal, Ana Belén Panes. A éstos les sustituyeron como ediles del PP Jesús Galvín y Carmen Baena, siendo elegida nueva presidenta del PP en Chiclana y portavoz municipal Ascensión Hita.

Sin duda un periodo convulso el de los populares al principio de la legislatura que, con el paso de los meses, ha ido asentándose en un renovado proyecto al que también ha vuelto el ex edil popular Diego Rodríguez, el cual sustituyó en enero de este año a la concejala Ana Bertón tras su nombramiento como delegada territorial de Agricultura y Pesca de la Junta en Cádiz. De esta forma, tan sólo una concejala, Ascensión Hita, se mantiene como parte del grupo municipal de los seis integrantes que fueron elegidos en las urnas en las municipales de 2019 después de dos años, con hasta cinco cambios de caras en este periodo.

Por último, tampoco Vox se ha visto ajeno a las polémicas internas en este periodo, ya que su única representante elegida en mayo del 19, Susana Candón, anunció que dejaba el partido en octubre de 2020 por discrepancias con la dirección provincial del mismo, pasando así a ser concejala no adscrita. Francisco José Navarro sería nombrado posteriormente coordinador de Vox en Chiclana, un partido que, pese a obtener representación municipal en las pasadas elecciones se encuentra actualmente fuera del salón de plenos tras la salida de la formación de Candón.

Por otra parte, en lo que a gestión municipal se refiere, la legislatura viene marcada actualmente, como no podía ser de otra forma, por la crisis sanitaria y social provocada por la pandemia, una coyuntura de la que el equipo de gobierno se afana en salir a fuerza de reinventarse y potenciar sus principales pilares.

De esta forma, el actual periodo corporativo vino marcado justo antes de la pandemia por la sentencia que volvía a anular el PGOU, una decisión judicial en febrero de 2020 que ponía en marcha de nuevo los mecanismos para intentar salvar el documento y, al mismo tiempo, comenzar la redacción de uno nuevo para el caso de que finalmente los tribunales decretaran su ilegalidad definitiva. Asimismo, el último de los plenos presenciales en Chiclana antes de la ‘era telemática’ por la crisis sanitaria, en febrero de 2020, estaría también marcado por el plante de la oposición y su salida del salón de plenos en protesta por la subida de impuestos aprobada por el gobierno municipal.

La lucha contra el desempleo y la exclusión social, así como la generación de actividad económica a través de inversiones propias o externas, como las de la ITI o la Edusi, han sido y serán en los próximos meses parte importante de la base para un nuevo despegue local, con proyectos en el horizonte como el del plan de usos de Sancti Petri, la subestación eléctrica de La Pedrera, la regularización de viviendas, la puesta en valor del yacimiento fenicio de El Castillo, la reactivación del turismo y del centro urbano, etc.

 

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