Estas son las curiosidades que esconde este producto típico de San Fernando
Este molusco habita en aguas a poca profundidad y es un aperitivo perfecto
Dónde comer de categoría en San Fernando
Escapada gastronómica: platos típicos de Andalucía sin salir de Cádiz
En la costa de Cádiz las pescaderías se convierten en una especie de templo donde encontrar auténticos manjares del mar. En una tierra de sabores en el que el mar es el principal protagonista no puede faltar la pasión por estos productos. El atún rojo de almadraba, los langostinos de Sanlúcar o el pescado de estero, son algunos de los manjares que podrás saborear en tu paso por la costa gaditana. De hecho, la gastronomía sigue siendo una de las principales razones por las que se visita la provincia.
Así que si te apasiona este tipo de gastronomía podrás hacer una ruta en Cádiz para probar estos productos tan típicos de la provincia. En esta ocasión nos desplazaremos hasta San Fernando, la localidad isleña puede presumir de ser uno de los mejores lugares para saborear el bienmesabe. Para ello, podrás recorrer las freidurías del centro de San Fernando y rincones emblemáticos como El Bartolo para probar este sabroso manjar.
Ahora bien, si algo distingue a este municipio es por un producto que es seña de identidad en la Isla de León. Se trata de las cañaíllas, un molusco que habita en aguas a poca profundidad y que se ha criado desde siempre en esta localidad. Es habitual encontrar este producto en las pescaderías y es algo que no puede faltar en la mesa. ¿Lo has probado?
Este peculiar molusco resulta atractivo, no solo por su sabor, también por la forma ya que se presenta como una concha espinosa robusta de color marrón claro amarillento con forma de caracola. Para muchos, la cañaílla es el aperitivo perfecto. Pero ¿Qué más sabemos de este producto típico de la localidad? Pues Turismo de San Fernando ha compartido unas curiosidades sobre las cañaíllas que quizás no conocías.
Entre las curiosidades que deberás conocer es que los fenicios utilizaban el tinte púrpura de sus glándulas branquiales para teñir los trajes y vestidos de las clases altas, como la nobleza, los reyes o los sacerdotes. Al tener una utilidad tan relacionada con la nobleza, las cañaíllas eran muy apreciadas y su precio era más elevado que el oro. Y, por último, las hembras se reúnen para poner los huevos conjuntamente y estos pueden quedar flotando en el mar o varados en la arena. ¿Conoces alguna más?
También te puede interesar
Lo último