Cádiz CF | Crisis del coronavirus Así marcha el seguimiento a la plantilla

  • Los datos registrados por el nutricionista del club confirman que los jugadores mantienen peso y masa muscular correctos después de un mes de confinamiento

Álvaro Cervera conversa con sus pupilos durante una sesión de trabajo en El Rosal. Álvaro Cervera conversa con sus pupilos durante una sesión de trabajo en El Rosal.

Álvaro Cervera conversa con sus pupilos durante una sesión de trabajo en El Rosal. / Julio González

El cadismo puede sentirse esta temporada más que orgulloso de su equipo por muchos motivos. Cuando la Liga tuvo que parar por causa mayor, como consecuencia del estado de alarma decretado por el Gobierno como única forma válida de combatir la propagación del coronavirus Covid-19, el conjunto amarillo marchaba líder de Segunda y con pinta de pelear con todas las de la ley, por méritos propios, por el ascenso directo a Primera. Entonces, los futbolistas se marcharon a casa y, desde la distancia, no sólo mantuvieron la ilusión viva a través de encuentros digitales sino que se sumaron a numerosas iniciativas solidarias para ayudar a los más desfavorecidos en estos tiempos tan difíciles.

Un mes después del obligado confinamiento que sigue siendo una realidad presente, los integrantes de la plantilla, cuerpo técnico incluido, continúan dando motivos para que la afición presuma de colores. Alcanzar un acuerdo con el presidente, Manuel Vizcaíno, para reducirse los salarios y paliar con ello la mitad de las pérdidas previsibles en el peor escenario posible (que no se regrese a la competición y no se obtengan los ingresos presupuestados de taquillas y televisión), al tiempo que evitan de paso un recorte de remuneraciones para los empleados que menos ganan en la entidad, se antoja otra muestra de su valía en todos los sentidos.

Pero la profesionalidad del grupo, medida en términos más específicamente deportivos, tampoco deja lugar a la duda atendiendo al seguimiento físico que se le hace a los futbolistas desde que dejaron de ejercitarse en la Ciudad Deportiva de El Rosal. Antonio Ballesteros, nutricionista del club, alaba la profesionalidad del plantel y se confiesa muy satisfecho de los datos que obtienen del seguimiento diario y personalizado de cada futbolista. Las pautas de dieta para estos días, aplicables para todo el mundo en general y para los jugadores en concreto, marchan según lo previsto.

Resumen de la situación en las últimas semanas. “Desde que empezó el confinamiento los deportistas tienen un plan de entrenamiento específico. Algunos disponen de jardín y pueden hacer un trabajo más completo que otros que viven en un piso. Eso condiciona y cada uno se adapta. También hay quien tiene más material para ejercitarse y otros menos. Pero todos entrenan y, aunque confinados, todos trabajan”.

La principal preocupación. “El gasto diario energético ahora mismo es alto, pero no tan alto como en jornadas normales del periodo anterior. Mantenemos un control telemático, por teléfono o WhatsApp, un contacto estrecho con los futbolistas. Se les manda un plan nutricional específico para que sepan lo que deben comer, a nivel nutricional, sobre todo enfocado no sólo a que no engorden sino a mantener la masa muscular ganada durante la temporada. La principal preocupación es más que pierdan masa muscular que tanto ha costado ganar. La alimentación está enfocada a eso y también a que no ganen grasa, a que sigan con los porcentajes dentro de los límites, aunque puedan salirse un poco de lo que sería normal durante la campaña”.

Las pautas alimenticias. “La base es lo que se conoce como bolus proteicos, un aporte de proteínas cada tres horas, a partir alimentos como huevo, carne, pescado o suplementos deportivos con proteínas. También los suplementos monohidratos de creatina son buenos para que no pierdan masa muscular. En general, las recomendaciones que tienen son que incluyan frutas y verduras en las comidas principales, almuerzo y cena, y también que se disminuyan las cantidades de hidratos, pasta, arroz, patatas, que siguen poniéndose en los menús pero ahora más como guarnición que como plato principal”.

Las prohibiciones y la hidratación. “Además de establecer mayor control a la hora de ingerir aceites y frutos secos, porque son grasas y, aunque saludables, se tienen que controlar, se recomiendan, sobre los snacks, desayuno y merienda, que sean bajos en calorías, con queso batido desnatado, fruta, pechuga de pavo y yogourt. Por supuesto, se les dice que eviten los procesados y las gominolas. En realidad los productos basura están prohibidos durante todo el año. Por último, se les indica la necesidad de mantener correcta hidratación, que se comprueba a través de la orina: cuanto más amarilla, peor es la hidratación”.

Seguimiento personalizado. “Como no puede ser de otra manera en una plantilla de fútbol profesional, todo está adaptado a cada jugador en función de su envergadura y los datos, con un pesaje diario que nos pasan, monitorizados”.

Satisfacción general. “La plantilla está controlando muy bien y nos sentimos muy contentos tanto a nivel de entrenamientos como a nivel de nutrición y peso. De todas formas, el estudio antropométrico, cuando volvamos a la actividad,  nos dará más datos, como los porcentajes de grasa, porque el peso puede estar estable porque se pierde un kilo de músculo y se gana de grasa. De hecho, contemplamos que eso va a pasar por el confinamiento pero intentamos que pase en la menor medida”.

Las vacaciones de verano, una referencia con matices. “Entre el final de una campaña y el inicio de la pretemporada, los futbolistas normalmente pueden perder entre uno y dos kilos de masa muscular, a razón de unos 250 gramos a la semana. En estos momentos prácticamente se dan las mismas condiciones que en verano, aunque un mes más así puede suponer un resultado imprevisible. Eso sí, ahora mismo entrenan más de lo que puede que ocurra en vacaciones”.

Halagos a la plantilla. “Son unos grandes profesionales. Desde que estoy aquí (abril de 2016, cuando llegó de la mano de Álvaro Cervera), cada año van a más en este nivel. Creo que también influye que empieza a haber un trabajo previo de educación nutricional. En este sentido, pese a lo que están viviendo y las circunstancias, damos por bueno el seguimiento y los resultados”.

 

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