Cádiz CF Pacto de reducción salarial

  • El club acuerda con la plantilla y el cuerpo técnico un recorte de ingresos al margen de que se aplique o no el ERTE, que cubriría la mitad de las pérdidas en el peor caso posible

Foto oficial de la plantila del Cádiz junto al Gran Teatro Falla.

Foto oficial de la plantila del Cádiz junto al Gran Teatro Falla. / Cádiz CF

A falta de firma, el Cádiz cerró este miércoles un acuerdo de reducción de ingresos con la primera plantilla, al margen del posible Expediente de Regulación Temporal de Empleo, que garantizaría cubrir la mitad de las pérdidas estimadas en el peor de los casos posibles, si finalmente la competición no pudiera reanudarse como consecuencia de la crisis del coronavirus que azota al planeta.

El presidente del club gaditano, Manuel Vizcaíno, ha pactado con los capitanes del conjunto amarillo, Alberto Cifuentes, Jon Ander Garrido y José Mari, un documento al que también se adhiere el entrenador, Álvaro Cervera, y el cuerpo técnico, aunque en este caso las negociaciones se han desarrollado con condiciones diferentes a las de los futbolistas.

Pese a que las circunstancias no pueden descartar que finalmente tenga que plantearse un ERTE, la entidad del Ramón de Carranza va dando pasos para minimizar el impacto sobre el conjunto de los trabajadores, de forma que a día de hoy no están previstas ningún tipo de medidas respecto a los empleados no deportivos y tampoco sobre los que, formando parte de parcelas deportivas, no cobran salarios tan elevados.

Lo cierto es que el Cádiz está pensando muy mucho si da o no el paso de presentar un ERTE porque la intención no es utilizar dinero público, al fin y al cabo de trabajadores, para paliar el daño económico que está haciendo a sus arcas las consecuencias del estado de alarma decretado por el Gobierno hace ya un mes como mejor forma de combatir la propagación de la pandemia del Covid-19.

Así, el acuerdo alcanzado con los integrantes de la primera plantilla y el cuerpo técnico vincula a las partes independientemente de que finalmente el Expediente se proponga ante la Autoridad Laboral.

En este sentido, los rectores cadistas se vanaglorian de la buena disposición tanto de jugadores como de técnicos para, en un gesto de solidaridad digno de mención, comprender que su sacrificio personal ayudará porque permitirá que los empleados con sueldos más humildes no se vean afectados por la caída de ingresos.Además, el pacto sellado de palabra y sólo pendiente de rúbrica puede convertirse en un mal menor, ya que los componentes del plantel pierden con el mismo menos de lo previsto aunque con posterioridad se vean incluidos en el ERTE.

Habida cuenta de que el impacto de la paralización de la competición en las arcas de la entidad pueden llegar a representar una reducción de ingresos que roza los tres millones de euros, en todos los conceptos pero principalmente en los derivados de las taquillas y la televisión, el acuerdo alcanzado permite amortiguar la mitad de las pérdidas, una cifra nada despreciable.

Al margen de la ayuda que representa para los empleados de áreas no deportivas y los que cobran menos en áreas deportivas, la medida posibilita que el Cádiz continúe realizando una labor social muy necesaria en estos tiempos. De algún modo, el esfuerzo de los futbolistas y el míster sirve también para paliar el sufrimiento de familias gaditanas.

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