La 'conexión' japonesa

Desde su llegada al club como patrocinador, Kenji Chikaoka siempre ha solicitado el fichaje de un futbolista nipón, una petición que ahora repite para prolongar su colaboración

Masaki Watanabe, el día que disputó un partido amistoso con la camiseta del Cádiz a principios del pasado mes de diciembre.
Masaki Watanabe, el día que disputó un partido amistoso con la camiseta del Cádiz a principios del pasado mes de diciembre.
J.j.n. Cádiz

25 de junio 2013 - 05:02

Kenji Chikaoka colaboró la pasada temporada con el primer proyecto de Sinergy con una aportación económica (una cantidad que giró en torno a los 120.000 euros) gracias al patrocinio de su empresa de relojes Gaga Milano, que además lució en la parte delantera de la camiseta amarilla. El empresario respondió a la llamada del mánager deportivo del club, al que le une una larga amistad, para aportar su grano de arena en el conjunto amarillo de forma económica e institucional, ya que ostenta una de las vicepresidencias del Consejo de Administración aunque no es habitual se presencia en las reuniones del órgano rector de la entidad. Sí estuvo Chikaoka en algunos partidos del Cádiz -debutó en Bahía Sur en la visita cadista al San Fernando- y después vio algunos encuentros más en el estadio Carranza en algunas apariciones esporádicas por la capital gaditana.

El empresario nipón cumplió con lo que había prometido y aportó un dinero que vino de perlas a un club en una delicada situación económica. Desde su implicación en el proyecto, a comienzos del curso anterior, había mostrado su deseo -siempre en privado en conversaciones con el mánager- de que un jugador de su país formara parte de la plantilla del Cádiz. De hecho, dos futbolistas de la nación asiática estuvieron a prueba, aunque finalmente no se quedaron: el central Masaki Watanabe (26 años) y el lateral derecho Yushi Akiba (27 años).

El primero en llegar fue Watanabe a principios del pasado mes de diciembre. El defensa, procedente del Yokoyama de la Segunda División nipona, participó en los entrenamientos con la plantilla e incluso jugó en un amistoso del cuadro amarillo contra el Sidonia. Dejó algunos detalles de calidad y se desenvolvió son soltura en los balones aéreos. El zaguero declaraba entonces que "me quiero quedar y trabajar para el Cádiz. Voy a hacer todo lo posible para convencer al entrenador", que por entonces todavía era Ramón Blanco. El técnico comentaba sobre el central japonés que era bueno desde el punto de vista técnico y tenía movimientos interesantes. A los pocos días se conocía que el futbolista regresaba a su país para contraer matrimonio, circunstancia que impedía su posible fichaje.

El año 2013 irrumpió con el aterrizaje de Yushi Akiba. El lateral se incorporó a las sesiones de trabajo a las órdenes de Raúl Agné. El futbolista, que llegó procedente del Tokyo Verdy, sobresalía por su velocidad pese a su costa estatura (1,63). Probó durante unos días pero el entrenador prefirió no quedarse con el jugador, entre otras cuestiones por el obstáculo que suponía el idioma.

La amistad entre el mánager y el empresario japonés afincado en Milán abre la posibilidad a que Chikaoka no sólo siga vinculado al Cádiz, sino que además aumente su aportación de cara a la temporada venidera. Eso sí, el mánager deberá cumplir el deseo del duelo de Gaga Milano de ver un futbolista nipón vestido de amarillo y azul. Y en este contexto emerge de nuevo el nombre de Watanabe precisamente cuando el Cádiz sólo dispone de un central. La implicación de Chikaoka no termina el patrocinio y el fichaje de algún compatriota. Si el Cádiz hubiera ascendido, el empresario se hubiera llevado a la plantilla a hacer la pretemporada en tierras japonesas. Quizás sea posible en el verano de 2014 si el equipo amarillo vuelve a la categoría de plata.

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