Cádiz CF La clave de la portería cerrada

  • El equipo amarillo no recibe un gol en dos partidos seguidos por primera vez esta temporada

Cifuentes saluda con la manos desde la portería con un aparatoso vendeja en la cabeza. Cifuentes saluda con la manos desde la portería con un aparatoso vendeja en la cabeza.

Cifuentes saluda con la manos desde la portería con un aparatoso vendeja en la cabeza. / Lourdes de Vicente

La racha del Cádiz CF parece inquebrantable con el paso de las semanas. Alguna vez dejará de ganar e incluso perderá, pero ahora disfruta de una etapa de plena felicidad. No hay un solo equipo de LaLiga 1|2|3 que haya sido capaz de encadenar siete victorias consecutivas salvo el entrenado por Álvaro Cervera. Es una gesta casi imposible en una competición dominada por el imperio de la igualdad.

Un mes y medio de continuas alegrías en el campeonato doméstico han impulsado al conjunto amarillo hasta la zona noble de la clasificación. Hace bien poco andaba atascado en el descenso -19º en las jornadas novena, décima y undécima- y ahora vive con la tranquilidad de residir en el sexto puesto, por el que apostaba con insistencia en las últimas semanas.

La inercia triunfadora alcanza tal magnitud que gana hasta cuando no juega bien. No mereció vencer el Cádiz ante un buen Rayo Majadahonda pero el equipo amarillo convierte en oro hasta un mal partido. No se sintieron cómodos los jugadores y no sólo porque no tuvieran el balón, sino por las dificultades que encontraron en las labores de destrucción. Un recién ascendido que visitaba por primera vez el estadio Carranza atesoró un 61 por de posesión frente al 39 de un Cádiz al que le costó un mundo arrebatar el esférico al contrario.

Pese a la actuación discreta, a las escasas transiciones vertiginosas que caracterizan a este equipo, los tres puntos se quedaron en casa gracias a la capacidad para mantener la portería cerrada. Alberto Cifuentes apareció una vez más en momentos claves para mantener con vida a los suyos. Ya es sabido que al Cádiz le resulta todo más fácil cuando marca antes que su rival y las pasa canutas cuando sucede lo contrario.

El gol de Dani Romera en la recta final despejó el camino hacia la victoria pero, además de ese tanto determinante en el desenlace, el secreto radicó en dejar intacto el marcador del adversario. El Cádiz encadenó dos jornadas consecutivas sin recibir un gol, algo que aún no había logrado en la Liga. La portería cerrada es el primer paso para caminar hacia la victoria, como demuestran los amarillos. Ha bastado un par de dianas en el global de las dos últimas citas para sumar seis puntos de valor incalculable –ante el Zaragoza y frente al cuadro majariego-.

La escuadra de Cervera ajusta su maquinaria en busca del mayor rendimiento. Las posibilidades de mantenerse e incluso escalar algún peldaño más pasan por el cierre de la portería, como la pasada temporada.

Los amarillos pasan de ser uno de los equipos más goleados en la primera fase del torneo al que menos tantos reciben en los capítulos más recientes. En los diez episodios iniciales acumuló diez goles en contra –un promedio de uno por encuentro- y en los siete compromisos siguientes sólo fue cuatro veces a buscar el esférico al interior de su portería -0,5 por partido-.

El Cádiz adelgaza su cuenta de tantos recibidos y ya es el quinto menos goleado de la categoría de plata con 14 en 17 partidos –una media de 0,8-. La referencia es el Alcorcón, que acredita sólo nueve, seguido del Granada, Deportivo de La Coruña (los dos con 12) y el Málaga (13). Los equipos menos goleados de la Liga son los que se colocan en los puestos elevados de la clasificación.

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