Cádiz CF | El análisis

Dos caras y un destino para el Cádiz CF

  • El equipo recupera sensaciones con unos primeros 25 minutos completos en los que merece más

  • Bajón posterior, falta de contundencia en defensa y sorprendente talante ofensivo

Cala se lleva las manos a la boca para celebrar su gol mientras corre tras él Jurado. Cala se lleva las manos a la boca para celebrar su gol mientras corre tras él Jurado.

Cala se lleva las manos a la boca para celebrar su gol mientras corre tras él Jurado. / LALIGA

Otra cara a 877 kilómetros de distancia. Es lo que mostró el Cádiz CF en Soria, después de las malas sensaciones que dejó el empate ante el Rayo Vallecano (1-1) en el regreso de la competición liguera. La victoria en el Nuevo Los Pajaritos se convierte en el aval para certificar que el Cádiz CF ha vuelto a la línea esperada aunque sea con un talante y unos jugadores de corte ofensivos que no son habituales, jugando a la vez, en el equipo de Álvaro Cervera.

El triunfo sobre el Numancia tuvo de todo: grandes momentos en los 25 minutos iniciales, un golazo de José Mari tras una acción destacada de Nano Mesa, el bajón de tantas veces en los amarillos, una debilidad defensiva que no acaba de corregir y que ya se vio ante los rayistas, una expulsión evitable y ese milagro postrero en forma de gol, el de Juan Cala, que huele a equipo que se acerca más de lo que parece al ascenso.

Cervera avisó en los escasos días de preparación que debía plantear alguna variación en el equipo. No fue al final tanto el planteamiento ni el dibujo sobre el terreno de juego como la mentalidad para desembocar en un Cádiz ambicioso en su cabeza y en los pies; en ideas y en conceptos. Un estereotipo que entró por los ojos del cadismo por el mando claro del encuentro frente al Numancia, las llegadas, las ocasiones y el gran gol de José Mari. Sin duda, el arranque soñado en el primer desplazamiento, después del parón de la Liga, por la suma de los tres puntos y el paso adelante de un equipo, el amarillo, que parece ir hacia el ascenso sin esperar que este llegue por errores de los rivales directos.

Cervera abogó finalmente por hacer sólo tres cambios (Espino, Bodiger y Jorge Pombo) a pesar de la imagen gris ante el Rayo y de la cercanía de los partidos, dando confianza a la que es su columna vertebral tras el Covid-19, con la sorpresa de la continuidad de David Gil entre palos. De nuevo acciones destacadas del cancerbero madrileño, que tuvo la mala suerte de caer lesionado cuando en este ciclo loco de jugar cada tres días estaba llamado a tener mucho protagonismo.

Los amarillos fueron en el césped soriano un bloque con mayor disciplina que en el reestreno en el Carranza. Hubo oficio, calidad, iniciativa, ataque... y una fragilidad defensiva en aumento cuando el Numancia se hizo con el control. Es el debe de un Cádiz que no tiene la contundencia de siempre en labores defensivas aunque es cierto que en el Nuevo Los Pajaritos el balance ofensivo resultó muy bueno. No es fácil brillar a la vez en una portería y en otra. Cuando mayor ha sido la apuesta por ganar e ir a por el partido con argumentos diferentes al sello de Cervera, se puede entender que se produzcan fisuras por delante del portero.

El entrenador admitió al final del encuentro, en su comparecencia en la sala de prensa, que él mismo estaba sorprendido de los futbolistas de corte ofensivo que acabaron jugando el choque de Soria. Y es que a pesar de la absurda expulsión que se buscó Perea, con argumentos para que sea sancionada por el club además de por el Comité, el equipo amarillo fue a por el partido apelando a la épica, al milagro de un líder que no quiere dejar atrás el camino recorrido a pesar de la amenaza del Zaragoza, el único capaz de aguantar el arreón cadista.

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