Fútbol | Segunda División B Mal día del Cádiz B, que pierde ante el Marbella (0-1)

  • Los amarillos, desconocidos en muchas fases, sucumben ante un enemigo experto y que no sufre.

Jordi Tur prolonga de cabeza en presencia de Bernal. Jordi Tur prolonga de cabeza en presencia de Bernal.

Jordi Tur prolonga de cabeza en presencia de Bernal. / JESÚS MARÍN

Derrota del Cádiz B ante el Marbella (0-1) en un mal encuentro del equipo de Juanma Pavón, que estuvo lejos de su mejor cara y se vio acorralado por un adversario más experto que sufrió lo justo y venció de forma merecida. Ocho jornadas después, dos meses después, el filial vuelve a perder.

Desde el primer lance del juego se vio que el trabajo defensivo del filial iba a ser un problema por culpa de ciertos desajustes y errores en la marca. De hecho en el minuto 1 una falta de los malagueños acabó con el remate de Saúl al poste ante la pasividad de la zaga. Aunque las sensaciones a la hora de atacar eran mejores, al nivel regular del Cádiz B en tareas defensivas había que unirle el peligro de un Marbella con arrestos, veteranía y remate a pesar de la baja de su goleador.

Y así fue como tras gozar Nieto de dos ocasiones, abortadas ambas por el portero, llegó el primer gol. Samu centró desde la derecha y Manel, con una inadmisible comodidad, cabeceó al fondo de la red haciendo imposible la estirada de Juan Flere, quien incluso llegó a tocar el esférico.

El peor guión había aparecido en el Ramón Blanco ante un enemigo que sólo ha perdido un encuentro en 15 jornadas, por lo que al cuadro de casa le tocaba remar con el reloj en contra. Nieto probó suerte de falta, si bien el aviso final antes del descanso llevó la rúbrica de Juergen, quien encontró mucho espacio para lanzar a portería con la aparición del cuerpo de Momo Mbaye para rechazar a córner.

Ahí acabó una primera parte discreta en el bando amarillo, con lagunas del círculo central hacia atrás y desparpajo en la zona de tres cuartos con la salvedad de seguir con poco gol. Ahí estuvo otra de las diferencias del primer tiempo: la puntería.

Los primeros diez minutos del segundo tiempo no cambiaron la decoración; el Marbella no sufría por la incapacidad de un filial con pocas luces, lo que se traducía en juego lento en la medular, con escasa verticalidad y muy poco ritmo. Demasiado previsible el equipo de Pavón. Hasta en cuatro ocasiones seguidas el estilo de juego fue el mismo: Juan Flere a Momo Mbaye y el balón en largo de éste acababa en manos de Wilfred. Un guión maravilloso para los costasoleños y pésimo para un Cádiz B que no iba a ninguna parte.

Pavón, harto de estar harto, ejecutó un doble cambio retirando a un desconocido José Alonso y a Hernan Lino, quien lleva varias semanas desconectado. Chapela para la banda izquierda e Idrissa en la mediapunta; rapidez y posesión en la zona más cercana al área como recursos de un técnico desesperado con lo que sucedía. Agotó los cambios con los problemas físicos de Nieto, por lo que la entrada de Sergio Pérez cambiaba también la otra banda.

Lastimosamente para el conjunto gaditano, los nombres variaban poco el choque porque la cabeza seguía mirando al césped y denotaba bloqueo. Daba igual que Chapela, Idrissa y Sergio Pérez pudieran dar otro aire porque el partido estaba definitivamente viciado.

El derbi regional caminaba hacia su fase decisiva con pocos cambios y desesperación del respetable, que se percataba de la mayor veteranía del rival y del día negado de los 'yogurines'. Salvo un chispazo inesperado, por sensaciones a falta de diez minutos para la conclusión pocos apostaban a un cambio en el marcador en forma de empate.

Los suspiros finales se vivieron con Saturday haciendo de '9' y Jordi Tur y Duarte en labores defensivas como último hombre según el momento. Los intentos agónicos de los amarillos nacieron en las postrimerías en un cabezazo de Cobo y una falta directa de este mismo jugador que se quedaron cerca de su objetivo. Y tuvo la igualada Saturday en un testarazo a centro de Cobo que se marchó alto. Ahí pudo estar ua alegría inesperada que este domingo pasó de largo por el Ramón Blanco.

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