Cádiz

Los portacontenedores más grandes el mundo no tendrán cabida en la nueva dársena de carga

  • El puerto de Algeciras acogió a principios de noviembre al gingantesco Maersk McKinney Möller

Cádiz aspira a contar con un canal de navegación con un máximo de calado, en pleamar, de 16 metros. Con esto no es suficiente dado que el puerto llegará a contar con estas profundidades en zonas muy concretas, en zonas en los que harán escala los portacontenedores o en aquellas zonas en las que se producirán los virajes de estos mastodónticos buques.

A principios de este mes de noviembre, el puerto de Algeciras entró en la nueva era del transporte marítimo de mercancías con la histórica escala del buque portacontenedores más grande del mundo. El MaerskMcKinneyMöller atracó en el muelle Juan Carlos I de Algeciras para poner a prueba la adaptación de APM Terminals a sus gigantescas medidas, para labores de estiba y desestiba y para ajustar la carga con el objetivo de salvar las limitaciones que impiden a la nave trabajar en otros puertos de Europa.

El Triple-E -de eficiente, económico y ecológico- asomó por Punta Europa procedente del Mediterráneo, del Canal de Suez y con el puerto de Tanjung Pelepas (Malasia) como última escala antes de tocar por primera vez un puerto español.

Sus medidas impresionan. Cuenta 58 metros de manga 398 metros de eslora. Para hacerse una idea, la longitud de la nave es poco menor que la altura del Peñón de Gibraltar. En cuanto a su calado, es de 16 metros y medio, lo que lo convierte en una nave que no entra en cualquier puerto del mundo.

Y no es sólo cuestión de calado. El puerto que atiende a cualquiera de estos megacontenedores debe contar con unas grúas que tienen que alcanzar unas cuantas filas más de contenedores de lo habitual. A Algeciras sólo se unen Rotterdam, Amberes, Hamburgo, Bremerhaven y Felixstowe, y desde la Maersk, dejan claro que la mayoría de las terminales de su filial APM están preparadas.

Algeciras ha tenido que "recrecer" algunas de sus grúas para prestar servicio a los nuevos Triple-E dentro de un proyecto muy ambicioso que culminará en julio y por el que el grupo Maersk invierte 57 millones de dólares.

Las tendencias van por ahí aunque las limitaciones son muchas, dado que son buques que deben estar preparados para no hacer muchas paradas, dado que son pocas las dársenas que los pueden acoger. Pero empresas como la Maersk ha encargado diez gigantes del mar con opción a otros 20 para ser entregados entre 2013 y 2025, según sus cálculos. Los astilleros de Daewo, en Corea, han sido los elegidos para construir los barcos, cada uno de ellos saldrá por unos 140 millones de euros.

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