La plaza de Cádiz que lleva ya 40 años en obras
Uno de los proyectos urbanísticos de mayor relevancia en la ciudad acumula décadas de retrasos por diferencias las instituciones, lentitud administrativa y falta de fondos
Hacen falta 100 millones para terminar el Plan Plaza de Sevilla
La urbanización de la plaza de Sevilla de Cádiz y de todo su entorno ferroviario acumula ya 40 años de proyectos inacabados, de desplantes entre las instituciones, de uso de las obras como ataque político al contrario, de planes fracasados. Todo mientras que la ciudad espera a que alguna vez concluya una operación considerada como referente en la reordenación de uno de los accesos al casco histórico.
Englobado todo en el denominado Plan Plaza de Sevilla, cada año se inicia, con mayor o menor sentido, con la esperanza de acelerar de una vez por todas todo lo que queda pendiente en la zona, que sigue siendo mucho. Y 2026 no podía ser menos.
Dejando al lado la construcción de la Catedral, ningún proyecto de envergadura en la ciudad se ha ejecutado agotando tanto tiempo como el de Plaza de Sevilla. Ni el soterramiento de la vía del tren, ni la construcción de los dos puentes, ni el relleno del que nació la barriada de La Paz.
Las cuatro décadas que acumula este proyecto han incidido en la propia vida de la ciudad. Han restado eficacia en la conexión entre el casco antiguo y Puerta Tierra, han ralentizado el acceso al puente de la Constitución, han dejado sin uso en estos años equipamientos importantes para la ciudad y, junto a todo ello, han impedido urbanizar espacios urbanos de gran valor, como el de la muralla de la Cuesta de las Calesas y el lateral del baluarte de Santa Elena.
A mediados de los años 80 del pasado siglo, el primer PGOU del Cádiz democrático ya planteaba una primitiva actuación en el entorno ferroviario. Entonces se estaba lejos de pensar que algún día se iba a soterrar el tren. Por ello se mantenía la terminal de los años 60, aunque ampliada a la histórica de 1905, junto a espacios dedicados al deporte y a una estación de autobuses.
Que todo lo relacionado con la Plaza de Sevilla iba a ir lento explica que nada de los previos en el PGOU de 1984 acabase por ser realidad. Así que hay que esperar al soterramiento y a la construcción de nueva estación y el edificio del vestíbulo (abierto hace apenas unos días, tras veinte años cerrado, en forma muy precaria).
En 2002 se firma el primer convenio, que sufre un traspié esencial dos años después cuando la Junta prohíbe los edificios residenciales previstos en suelo ferroviario junto a la avenida de Astilleros. Aquí es donde Renfe (Adif le sustituirá en 2005) comienza a recular y desligándose de buena parte de sus compromisos.
El segundo y definitivo golpe fue cuando la misma Junta (entonces aún en manos del PSOE), tras firmarse un segundo convenio en 2008, decide proteger el edificio de la Aduana, impidiendo recuperar la fachada principal de la histórica terminal de 1905. Ya por entonces Adif había fracasado en varios intentos de transformar este edificio en un centro comercial y gastronómico, que no logrará ejecutar hasta 2015... aunque aún no está en uso.
En 2017 abre una versión reducida de la estación interurbana de autobuses, tras recortar al máximo, otra vez la Junta, el presupuesto inicial. Hoy la capital apenas tiene un apeadero para este tipo de transporte público.
En 2018, tras una modificación del convenio de 2008, el Ayuntamiento asume la gestión de la parcela de la avenida de Astilleros y ejecuta unas primeras obras en esta vía, esencial en la conexión del casco histórico con el puente de la Constitución.
Guía para ver qué falta por ejecutar en el Plan Plaza de Sevilla
Con esas llegamos a 2026, con varios de los proyectos incluidos en el Plan Plaza de Sevilla que deberían de ponerse, ya, en marcha.
-Estación de 1905. Ya se está trabajando en el proyecto de adaptación del edificio en un centro de ocio y restauración, cuyas obras estarán en marcha en breve plazo.
-Hotel de Barceló. Tras años de negociaciones con Adif y el Ayuntamiento parece que este último está a punto de culminar el proceso administrativo que permitirá construir el edificio sobre el vestíbulo. Se corre el riesgo de perder el hotel, de 5 estrellas, si la promotora vuelve a sufrir más retrasos.
-Aparcamiento de la Muralla. El Ayuntamiento sigue en fase de ultimar el proyecto para adjudicar la obra. Será un parking de unas 900 plazas que ocupará también parte de la plaza de Sevilla. Sobre el mismo se construirá un parque y se arreglarán los lienzos de la muralla. Al ritmo que va el Ayuntamiento, habrá que ver si en estos doce meses de año se pueden ver las primeras obras.
-Avenida de Astilleros. Aunque hay dinero consignado para esta obra, que se podría construir por fases, ahora se choca con la necesidad de que la vía del tren de mercancías cruce la futura avenida camino del nuevo muelle de contenedores. Al Ayuntamiento no le gusta que la ciudad vuelva a tener un paso a nivel, pero no debe esperar más para empezar las obras.
-Aduana. La Junta, que hace una década reconoció que se había equivocado protegiendo este inmueble, ha iniciado el proceso de para descatalogación, lo que permitirá su derribo. Antes, sin embargo, habrá que reubicar estas dependencias estatales. Ya, sin embargo, se puede derribar la nave posterior. Difícilmente esta operación se iniciará este año.
-Vestíbulo estación. Aunque el edificio se abrió en diciembre, queda por poner en uso la zona de venta de billetes y el espacio dedicado a tiendas, previsto en el plan original. El hotel utilizará para sus propios locales la nave incluida en este edificio donde se iba a instalar un complejo de salas de cine.
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