Las peluquerías no han logrado despegar después de la desescalada

Consecuencias de la era post Covid en Cádiz

Las medidas implican una ralentización del trabajo.

Los trabajadores han incrementado el precio de sus servicios debido al uso de material desinfectante.

Jessica Alcalá, en su peluquería ubicada en la calle Cooperativa de Cádiz
Jessica Alcalá, en su peluquería ubicada en la calle Cooperativa de Cádiz / Jesús Marín
Alicia Panet

Cádiz, 03 de agosto 2020 - 06:00

Tras haber pasado casi dos meses cerradas, las peluquerías no han logrado despegar después de la desescalada. La gestión del aforo y los nuevos protocolos higiénico-sanitarios en los establecimientos no han sido de gran ayuda para la recuperación de la actividad comercial. El uso de mascarillas, guantes, material desechable, la desinfección del espacio y las pertenencias de los clientes en bolsas herméticas individuales son algunas de las medidas obligatorias.

“Ha sido una forma de trabajar muy diferente. Somos tres compañeras, de las cuales sólo una se ha podido incorporar por la falta de clientas”, cuenta Jessica Alcalá, la conocida estilista gaditana que lleva 20 años ejerciendo como profesional en su negocio ubicado en la calle Cooperativa, número 11 (Cádiz). “Ahora mismo trabajamos el doble para intentar atender, en la medida de lo posible, una cantidad parecida de personas a la que podíamos atender antes. Pero la verdad es que yo en el tema de clientes no me puedo quejar, después de tantos años quieras o no... Es una clientela fija”.

En Enredos, en Cayetano del Toro, se sigue trabajando bajo cita.
En Enredos, en Cayetano del Toro, se sigue trabajando bajo cita. / Jesús Marín

Si en algo coinciden la mayoría de peluquerías de la ciudad, es en la señalada época de bodas, comuniones y bautizos que les echa un gran cable, y que este año han perdido debido a la situación provocada por el Covid-19. Un hecho que, según Lola Díaz, dueña del centro de belleza Perfect3, se ha dado también en su establecimiento: “Nosotros, incluso, hemos cogido citas para bautizos y se han suspendido una semana antes. Al igual que ha pasado con las bodas y comuniones. Es más, algunas comuniones se están celebrando en ‘petit comité’ y por lo menos a mí no me ha llegado ninguna del barrio. Todo eso está en stand-by”.

"La temporada de bodas y comuniones no ha existido. Están siendo meses flojos"

Por lo general, todas han tenido una contundente lista de citas previas para principios del desconfinamiento, pero conforme esas citas se fueron llevando a cabo y con la llegada del verano, parece ser que el volumen de clientes ha disminuido considerablemente para unas más que otras. “Al principio de la desescalada fue todo un ‘boom’, el primer mes estuvo toda la peluquería llena, pero sí que es verdad que ahora cada vez estamos notando más la crisis. Y claramente, para los empresarios, también está siendo un problema porque cada vez está viniendo menos gente. Hay días en los que sí tenemos bastantes clientes, pero otros días nos encontramos con una jornada laboral bastante tranquila. Entonces se nota bastante, aparte nosotros tenemos la lucha de que debemos que pagar un 21% de IVA.”, explica Carmen Ramírez profesional de Peluquería Enredos. Una escena que presenciaron, además, otras peluquerías de la ciudad. “Yo, por ejemplo, en la desescalada no he tenido menos clientes, acumulé una lista de espera de 200 personas, lo mío ha sido una locura. Después de todo, dando las gracias porque tras los dos duros meses durante el confinamiento que hemos estado cerradas, necesitábamos equilibrar eso”, explica Jessica. Aunque ahora mismo están teniendo la clientela habitual que suelen tener cualquier verano, Alcalá afirma que “teniendo en cuenta de que la temporada de bodas y comuniones no ha existido. Realmente, esos meses están siendo meses flojos, en el tema de los ingresos lo hemos notado”.

Lola Díaz, de Perfect3, durante una jornada normal priorizando siempre las medidas higiénicas y de seguridad
Lola Díaz, de Perfect3, durante una jornada normal priorizando siempre las medidas higiénicas y de seguridad / Jesús Marín

Por otro lado, Lola Díaz ha añadido que están teniendo un “verano normal” en lo que respecta a clientela: “Una vez que dijimos de abrir teníamos citas ya para dos semanas e incluso tres, antes de empezar. Pero ya después la cosa ha ido normal, como cualquier verano. Las clientas que realmente necesitaban han estado llamándonos antes de abrir en cuanto se enteraron que el sector servicio estaba activo.” Además, la dueña explica que ha habido mucha gente que se ha hecho sus apaños en casa: “Se han dado sus tintes, se han pelado, se han hecho de todo en casa… Pero hay otra gente que ha esperado y ha venido luego”.

Hay días en los que tienen más trabajos y días en los que menos, pero reconocen que: “Ahora llega el verano y la gente se van de vacaciones al campo o a la playa. Eso a las peluquerías nos afecta porque ahora mismo, si no tienen eventos, ni celebraciones, no necesitan arreglarse, vienen directamente solo cuando lo necesitan de verdad”.

Medidas y regulaciones

Con respecto a las medidas de seguridad impuestas por el Gobierno, los centros han tenido que adaptar y reorganizar los establecimientos. Lo que ha conllevado una ralentización de la productividad en el trabajo. Lola Díaz apunta que “al principio el volumen de trabajo no es que fuera muy grande, pero sí la realidad de que no podíamos atender a una persona hasta que la otra no estuviera terminada. No era tanto el trabajo que teníamos, como la forma de trabajar”. Díaz afirma que tuvieron que adaptarse a la situación, ya que una de las trabajadoras ha estado en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y eso les ha influido.

Además de ello, los centros de belleza y peluquería han tenido que hacer una remodelación de los espacios adaptándolos a las medidas que se exigen. “Nosotros hemos quitado la recepción, dos tocadores y sólo trabajamos con el espacio de seguridad del metro y medio”, declara la dueña del local.

Asimismo, la profesional Jessica Alcalá, describe una situación similar en su salón: “Tenía todo precintado, habilité otro tocador y se trabajaba uno sí uno no, al igual que en los sillones de espera, para mantener las distancias. Sobre todo, lo que intentamos es no acumular clientas. Trabajamos ciñéndonos mucho más a las horas de la agenda. Obviamente aquí seguimos llevando las horas por cita previa. Todo el que entra es por cita previa porque si no es imposible. Antes acumulaba siete personas esperando y no pasaba nada, pero ahora eso es impensable”.

Temor social

Además de esto, según cuenta Lola: “Al principio la gente venía con mucho temor, nosotras estábamos un poco estresadas por el tema de la limpieza y la desinfección, pero bueno ya eso lo hemos normalizado”. Este es el nuevo sistema de trabajo o mejor dicho, la nueva normalidad a la que se están acostumbrando los salones de estética. “Con un incremento de gastos en cuanto a temas de desinfección, capas desechables, etc., y la luz también porque tenemos que estar continuamente desinfectando con aparatos eléctricos”, añade la profesional.

Y es que, ni más ni menos, estos salones han tenido que incrementar el precio de sus servicios debido a los gastos que les han supuesto los productos desinfectantes y materiales desechables que deben utilizar obligatoriamente.

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