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Peluquerías gaditanas

Suele haber mucha fidelidad y confianza. A algunas señoras les duran más años las peluqueras que los maridos

En Cádiz habíamos pasado de las barberías de la calle Nueva a las denominadas barber shop. Por medio quedó la eclosión de las peluquerías de señoras. En Cádiz había de todos los tipos: desde franquicias, como las que existen en otras ciudades de España, hasta las que abrían muchachas que se habían especializado en ese arte, las llamadas esteticién, que según la RAE son esteticistas. Hubo un momento histórico en que Cádiz encabezaba el ranking del paro (en eso seguimos igual o peor), y sin embargo todas las peluquerías estaban llenas. Tanto las unisex, como las de señoras o las de caballeros. Porque esa es otra curiosidad: a diferencia de los colegios, donde la educación diferenciada está pésimamente vista, en las peluquerías existe la segregación por sexos.

Todavía quedan personas, incluso de las más liberales y progresistas, que prefieren que lo pele un barbero o una peluquera de su mismo sexo. En cierta ocasión, un amigo fue a una peluquería unisex y le dijeron (no sé si sería una fantasía) que allí se había dado el tinte rubio Teófila Martínez. Ya no volvió más. En 2015, al llegar a la Alcaldía, Kichi publicó una foto en Twitter: "Con mi amigo y peluquero de toda la vida en NK".

En las antiguas barberías de la calle Nueva predominaba un ambiente castizo, que se perdió. Se hablaba de fútbol, de toros, de Carnaval, de Semana Santa y de cosas así. A mí me pelaba un barbero, Caracol, que cantaba saetas, pero no con las tijeras, sino a los pasos. Hoy en día, casi todos los barberos modernos tienen la misma pinta hipster, que les aporta cierto aire gremial. En las peluquerías de señoras hay mucha fidelidad y confianza. A algunas señoras les duran más años las peluqueras que los maridos.

La fidelidad de los clientes ha sido esencial en esta crisis del coronavirus. A los peluqueros y peluqueras los intentaron incluir desde el principio entre los servicios esenciales. "Para arreglar a las personas mayores", llegaron a decir. Esto es, a las personas de más riesgo para el coronavirus. Se formó tal escándalo que dieron marcha atrás, como con tantas medidas. Al iniciar la desescalada, las peluquerías vuelven a la primera línea. Sin embargo, en Suecia (donde no han cerrado casi nada y han dejado abiertos los bares y el confinamiento ha sido voluntario y sin multas), cerraron las peluquerías y no abrirán hasta el final.

El carácter científico de las medidas es discutible. Pero los profesionales que han optado por arriesgarse están contribuyendo al bien común. Aunque otros se hayan negado a hacer de conejillos de Indias.

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