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Las peluquerías abren en la Fase 0 del coronavirus Cádiz se pone guapa

  • Las peluquerías y salones de belleza se convierten hoy en los protagonistas de este inicio de la Fase 0 de la desescalada tras la crisis del coronavirus

  • "Muchos clientes acuden que parecen que se han cortado el pelo con una segueta"

Paca Mayone atiende a sus clientes durante la reapertura de su negocio en Isabel La Católica Paca Mayone atiende a sus clientes durante la reapertura de su negocio en Isabel La Católica

Paca Mayone atiende a sus clientes durante la reapertura de su negocio en Isabel La Católica / Julio González

Es una nueva normalidad muy rara. Cádiz parece que se despierta directamente en una fase 0,7. Con muchas mascarillas aunque con miedo y muchas lagunas e incertidumbres. Pero parece que dos asuntos estaban en los primeros puestos de la desescalada en Cádiz: poder comer caracoles y topolinos de Los Italianos, y, sobre todo, ir a la peluquería. De momento, todo lo demás parece que puede esperar.

En la Barber Shop Paco Herrera, en La Laguna nos pasa como en casi todas las peluquerías que hemos visitado a lo largo de la mañana. No tenían apenas ni un minuto para atender a los periodistas. La clientela es lo primero, por supuesto, y ahora toca ponerla guapa.

Barber Shop Paco Herrera, en La Laguna, a tope en este inicio de la Fase 0 Barber Shop Paco Herrera, en La Laguna, a tope en este inicio de la Fase 0

Barber Shop Paco Herrera, en La Laguna, a tope en este inicio de la Fase 0 / Julio González

Muy cerca en Wichet Barber Shop, con su propietario Carlos Portillo al frente, describe este primer día de apertura con ciertas dudas e incertidumbres. Carlos lleva su mascarilla, al igual que el cliente al que atiende entre pregunta y pregunta de este periodista. Comenta que ha abierto pero aún está esperando que le coloquen la famosa mampara de metacrilato en el mostrador de atención al público. Le va a costar la gracias 110 euros. Lo que le faltaba a los negocios como el de Portillo, que ha tenido que permanecer cerrado hasta que no ha llegado esta famosa fase 0 que ha implantado el Gobierno.

Ahora toca deshacer más de un destrozo provocado por alguno de sus clientes que han intentando autoabastecerse y meterse ellos mismo mano con sus tijeras o maquinillas o los que han optado por ponerse en manos de sus parejas o madres. “Está viniendo gente que parece que se han cortado el pelo y la barba con una segueta".

Al igual que otros muchos negocios de este sector, este establecimiento, ubicado, junto al Estadio Carranza, está trabajando con cita previa y está ya a tope y ya el que quiera darse el arreglito tendrá que esperar como mínimos hasta el jueves. A Carlos Portillo le valen diez minutos para poner a sus clientes guapos pero está dando turnos de 15 en 15 minutos para evitar que la gente se aglomere.

Es más que evidente que este sistema está deparando algunas pérdidas porque se está quedando casi con la mitad de clientes que tenía antes.

Lo que ha hecho Paco Herrera, y otros compañeros del sector, que tiene su barbería en La Laguna, más cerca de la Avenida, es que si antes cerraba los sábados, para compensar esas pérdidas va a empezar a abrir con su compañero Peque los sábados para intentar no perder ni dinero y poder tener a su clientela atendida.

“Coge tu cita. Te respondemos por whatsapp”. Así consta en uno de los carteles de estos establecimientos que se han colocado en la parrilla de salida de esta desescalada que se está abriendo con esta nueva normalidad.

Y un día como el de hoy es cuando uno se da cuenta la cantidad de peluquerías que tiene Cádiz.

En el Taller Luis Cabello siguen trabajando bajo cita previa En el Taller Luis Cabello siguen trabajando bajo cita previa

En el Taller Luis Cabello siguen trabajando bajo cita previa / Julio González

Muy cerca de allí, la Peluquería Manolo. “Esto es una peluquería de toda la vida. ¿Qué barber ni qué ná? Nosotros somos los barberos de toda la vida y dejémonos de tanta tontería. El pobre Manolo intentaba atender a este periódico pero se daba la circunstancia de que su cliente se puso rápidamente de malas pulgas logrando que la entrevista fuera más corta de lo deseada. Aún así, con su tijera en mano y una buena dosis de paciencia y amabilidad, este barbero tde toda la vida confiesa que el que quiera pelarse ya tiene que esperar hasta el sábado porque ya no le queda ni un hueco en la agenda. “De hecho, esta mañana llegué a la tienda y tenía al menos diez personas en la puerta nada más que para coger cita, entre ellos dos policías” así que ahora toca ponerse al día e intentar deshacer más de un entuerto estético que ha provocado estos 50 días de confinamiento.

Paca Mayone, que tiene su peluquería en la calle Isabel La Católica, ya llevaba varios días con la tienda puesta a punto. Como ella vive arriba de su negocio, lo ha tenido más fácil y esta mañana ha podido empezar la desescalada con su pelu más limpia que una patena. A ella, como al resto de negocios con los que ha contactado este Diario, también le faltaba la mampara. Ella ha encargado dos, una para el mostrador de atención al público y otra para la manicura. Ésta última tiene la peculiaridad de que tiene un hueco por el que el cliente o la cliente mete las manos para también ponérselas a punto.

Talleres como el de Fondo Norte tienen aún sus puertas cerradas al público y trabajan sólo en asuntos considerados esenciales Talleres como el de Fondo Norte tienen aún sus puertas cerradas al público y trabajan sólo en asuntos considerados esenciales

Talleres como el de Fondo Norte tienen aún sus puertas cerradas al público y trabajan sólo en asuntos considerados esenciales / Julio González

Este primer día era, según dice ella, “una auténtica locura porque tenía que tener en una mano el peine y en la otra el teléfono para anteder a los clientes que no paran de llamar para coger cita previa”. Su preocupación es que la gente no tenga que esperar demasiado tiempo así que cuenta con ansiedad los días que faltan para que el lunes que viene pueda empezar a trabajar con esa nueva normalidad, ya sin cita y con la totalidad de sus empleados.

En la zona de La Laguna, por otra parte, llamaba la atención un establecimiento que no era ni de alimentación ni era una peluquería. Era la Joyería Diferente. Pero ellos no abren al público hasta el día 11, fecha en la que se iniciará la Fase1. De momento está allí su propietaria Yolanda Rey Real, que se ha acercado hoy a su tienda para empezar a organizarlo todo para abrir en cuanto la dejen. También ella está a la espera de las milagrosas mamparas y tiene ya planteado que habrá que empezar a adaptarse a una nueva forma de atender al público. “Ya contamos con la atención a domicilio para todo aquel que lo necesite, sobre todo para las personas mayores que aún no se atreven a salir”.

Otros establecimientos que sí han querido responder a esta posibilidad de abrir en esta fase han sido, por ejemplo, la Ferretería González, o una tienda de electricidad en la calle Escalzos.

Bares y cervecerías siguen haciéndose esperar a pesar de que ya hoy estaba permitida su apertura si era con cita previa y con atención a domicilio o bien con recogida en tienda. Una de las que sí han optado por abrir este lunes ha sido Manila 1969 que esta mañana lucía ya sus puertas abiertas pero sólo con aquella clientela que había llamado antes por teléfono para encargarle un menú para el día. “De momento tenemos aún poca cosa, pero ya estamos con los caracoles, las cabrillas, salmorejo, menudo, y poquito a poco iremos introduciendo más platos, según como veamos que va n respondiendo nuestros clientes”.

Donde también reinaba un cierto desconcierto era entre los talleres de reparaciones de vehículos. Por una parte estaban los que aún tenían sus barajas cerradas a cal y canto, o los que como el Garaje Fondo Norte atendía sólo a clientes que les llegaban con cita previa. Pero aún trabajan con mucho miedo y falta de información, según relata Hugo Gómez, su propietario que allí se encontraba junto a otro empleado dando salida a las reparaciones de vehículos que llegaban con un justificante por escrito de que se trataban vehículos estrictamente necesarios para un trabajo.

“Ahí estamos abriendo y cerrando la baraja y la cadena porque sabemos que son muchos los cliente que se han llevado mucho tiempo con sus coches y motos parados y ahora se van a encontrar con desagradables sorpresas cuando quieran arrancar sus vehículos”. Para poder atenderles en condiciones, Hugo Gómez afirma que se ha pertrechado bien estos días de baterías, de cables para cargar los coches y de todo lo necesario para intentar dar siempre el mejor de los servicios.

Más metido en la zona de Loreto, el Taller Luis Cabello, concesionarios oficial de un inmenso listado que el propio Luis Manuel Cabello, hijo del Luis Cabello que fundó este establecimiento hace ya 75 años, enunció al detalle pero sin que diera tiempo de tomar nota con tanta rapidez. Pero daba igual. Se sabía al dedillo las normas, sus derechos y obligaciones.

Allí están ahora atendiendo las citas previas, al haber sido considerados como taller de reparaciones esencial durante el Estado de Alarma, tanto Luis Manuel como su hermano Miguel Ángel. A ellos no les falta el trabajo y necesitaría que el Gobierno fuera buscándose las mañas para reconvertir a los empleados que han tenido que incluir en un expediente temporal en trabajadores en erte de producción. O sea, que puedan entrar en funcionamiento a medida que vaya aumentando la demanda y empiecen ya a entrar los clientes con normalidad.

A las puertas de Luis Cabello esperaba Sergio Blanco, que aprovechó la presencia de Diario de Cádiz para soltar un buen pildorazo al Gobierno sobre los autónomos. “Esto nos está haciendo daño a todos”·. Sergio tiene dos pescaderías, una en la plaza de San José y otra en la calle Antonio Muñoz Quero, por lo que sus establecimientos han sido considerados como de esenciales,. “En nosotros, los autónomos que hemos tenido que abrir, nadie ha pensado”. “Se supone que si las ventas estaban por debajo de unos porcentajes nos iban a perdonar la cuota de autónomo pero ya no me creo nada, porque yo estoy en esa condición y a mí me han cobrado la cuota, y lo peor es que sé que no me la van a devolver”.

La semana ha arrancado, y con ella esta fase 0 a la que ya le queda un día menos para convertirse en fase 1. Mientras tanto la población intenta desconfinarse, intenta desescalar pero parece que el aire les falta y todo lo miran con pesimismo. Menos mal que los caracoles y los topolinos siguen ahí y a Cádiz se le convence casi con cualquier cosa. Así nos va.

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