Un oasis en la arena

Los chiringuitos tienen más de quince años de historia en Cádiz · Es un fuerte reclamo turístico a la vez que una fuente constante de trabajo · Costas ha mostrado su intención de ponerles límites

Un oasis en la arena
Un oasis en la arena
María Velasco Gallardo /Cádiz

02 de julio 2009 - 08:26

Costas puso en pie de guerra a los chiringuitos ante la posibilidad de limitar este tipo de establecimientos en las playas andaluzas. A pesar de que se ha producido una moratoria, la amenaza sigue latente para los próximos años.

Alexis Marcano, uno de los camareros más conocidos del bar La Marea ha dejado clara su postura: “Cádiz vive del turismo y de la hostelería. Si los chiringuitos se prohiben, se perderán muchos puestos de trabajo”.

Hay nueve chiringuitos en la playa de Cádiz en los que trabajan alrededor de 120 personas. La mayor parte de la clientela son turistas que se alojan en hoteles y comen en el chiringuito para disfrutar de un paisaje precioso.

Marcano deja claro que “los chiringuitos están suficientemente alejados de la costa. Tenemos una playa que tiene la bandera azul gracias al cuidado de nuestros establecimientos”.

Pero no sólo del sol viven los chiringuitos. A la luz de la luna se reconvierten en bares de copas con el mar a unos metros. Para ello tienen que cumplir un estricto horario y en alguna ocasiones los agentes de polícía aparecen. Marcano asegura que a veces la gente no quiere irse “y nosotros no podemos echarlos porque la playa es pública”.

José Valdés lleva doce años viniendo al chiringuito la Marea. Dice que es un lugar idílico para reunirse con sus amigos y tomar una cerveza. Mientras tanto, Begoña Gallardo también da su opinión sobre la ley de Costas: “las normas deben ser igual para todos. Los chalets a pie de playa también afectan al medio ambiente”.

Mikel Elorza es uno de los principales hosteleros de la ciudad y es dueño de La marea, uno de los chiringuitos tradicionales de Cádiz. Elorza no siente preocupado por las intenciones de Costas porque nunca han tenido problemas con los chiringuitos de Cádiz. Para ello dicen con orgullo que cuentan con sistemas de control que cumplen las leyes y “nos hacen inspecciones rutinarias”.

Elorza continúa diciendo que los chiringuitos de Cádiz cumplen con el medio ambiente al no ser estáticos y medir menos de 150 metros.

Respecto a si se han visto influidos los chiringuitos por la crisis, Elorza aporta una peculiar visión: “ la crisis ha favorecido el turismo interno de la zona, porque ahora no se tiene dinero para viajar a otro sitio y la gente se queda en Cádiz”. Además llamó la atención sobre la gran cantidad de curriculum que le llegaban cada año para cubrir sólo dos o tres plazas de empleo.

Elorza afirma que gran parte de los trabajadores son estudiantes que necesitan el dinero para pagarse sus estudios.

La base de los chiringuitos son los empleados nuevos. Al ser puestos de trabajo temporales, suele contratarse a un gran número de personal joven y se incorpora a gente que está en el paro, dándole la oportunidad de un trabajo.

Elorza dice que “la playa pertenece al gobierno, que le cede la explotación a los ayuntamientos, los cuales tienen que crear un plan de playas con el que justificar los chiringuitos al Estado”

Nuestros chiringuitos -finaliza Elorza - cumplen con las normativas medioambientales, “así que no pueden convertirlos en ilegales alegando que son un problema de impacto ecológico”.

Jose Luís Suárez, un cliente habitual de chiringuitos en verano y licenciado en derecho afirma que la ley de costas trata de proteger el medio ambiente tan necesitado de regular, pero “con las barbaridades urbanísticas que se han hecho en el litoral español y tratándose Cádiz de una zona de ocio y servicio habría que conciliar la protección del medio ambiente con estas construcciones temporales que ayudan a regular el paro en nuestra ciudad”.

Suárez afirma que “la crisis a mi no me afecta porque nunca hice grandes dispendios en estos bares. Tampoco el aforo ha disminuido de forma notoria”.

Para él, estos establecimientos son “dignos, limpios y suficientemente alejados de la costa”.

Los chiringuitos de Cádiz se han convertido en parte de la cultura de la ciudad. Además de ofrecer trabajo y aportar turismo, es una de las alternativas de ocio más frecuentes entre aquellos gaditanos que quieran pasar un buen verano cerca del mar.

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