Patrimonio

Las murallas de Cádiz en peligro: los Presupuestos del Estado no incluyen dinero para continuar las obras

Estado de parte de la balaustrada del Campo del Sur

Estado de parte de la balaustrada del Campo del Sur / Jesús Marín

Las cuentas del Estado para el próximo 2021 no incluyen ninguna partida para dar continuidad al plan de recuperación de las murallas de Cádiz, iniciado en 2015 por la Demarcación de Costas, según reconoció a este diario la Subdelegación del Gobierno. Se especifica desde la administración central que no hay ninguna partida como tal para este ambicioso proyecto, pero no se pudo confirmar si el Ministerio de Transición Ecológica se reserva alguna otra partida en la que incluir estas obras, lo que no parece que ocurra habida cuenta del calado de esta operación.

La inclusión de esta partida era esencial para dar continuidad a las obras de recuperación de las murallas, iniciadas según el plan aprobado en 2015. Más allá de una fase ejecutada en Santa Catalina tras declararse su urgencia, el proyecto está paralizado desde hace años, con el riesgo que ello supone al continuado deterioro de estos lienzos, especialmente en el tramo que recorre el Campo del Sur.

En el propio Plan de 2015, la Demarcación de Costas, que el año pasado recibió un premio nacional por este estudio, ya decía que la muralla costera de la ciudad "está en su fase final de la vida útil. Está en una madurez avanzada, con un problema evidente de envejecimiento".

Esta "madurez avanzada" se transformó en una situación "crítica y de extrema gravedad" cuando en 2014 se localizaron importantes filtraciones en la muralla de Santa Bárbara, que provocaron que el agua del mar llegase hasta el aparcamiento subterráneo y que propicio la elaboración de este Plan.

El proyecto planteaba una inversión de unos 6 millones como cantidad necesaria para salvar todo el recinto amurallado exterior, desde San Carlos hasta el baluarte de San Roque. Las obras se iniciaron, con un montante de algo más de un millón de euros, en Santa Bárbara.

Fue entonces cuando Costas se topó con dos problemas. Uno, que la situación de la muralla era mucho peor de lo que se conocía y, dos, que la restauración de las numerosas zonas dañadas iba a ser más costosa de hacer y más lenta de ejecutar.

A la vez, llegaron fuertes temporales que obligaron a un gasto extra para reponer los importantes destrozos ocasionados en el Paseo Quiñones que conecta con el Castillo de San Sebastián.

Junto a ello, los daños en la zapata del castillo de Santa Catalina motivaron también adelantar los trabajos en este tramo de la muralla en una obra para la cual Costas tuvo que pedir la autorización urgente al Ministerio de Hacienda para gastar 280.000 euros.

La Demarcación sí cumplió lo previsto con toda la parte inferior del baluarte de San Roque, igualmente degradado, aunque la parte superior, en manos del Ayuntamiento, sigue sin ser arreglada.

A partir de ese momento la operación de recuperación de las murallas se paralizó pues su continuidad dependía de las nuevas cuentas del Estado, paralizadas tras el cambio de gobierno. Por si fuera poco, Costas ya duplicaba entonces la inversión final prevista de las obras, por encima de los 10 millones de euros.

En esa situación llevamos ya unos tres años. En este tiempo el Ayuntamiento de Cádiz cerró al paso de los viandantes el tramo del Campo del Sur en la trasera del colegio del mismo nombre, debido a las grandes grietas visibles en el lienzo de la muralla. Aunque Costas indicó que no hay riesgo alguno y el viario volvió a utilizarse, lo cierto es que, como se pueden ver en las fotografías de esta página, la balaustrada no anima a asomarse a ella.

El alcalde, José María González, pidió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un encuentro que mantuvieron el pasado mes de marzo de 2019, una plan urgente para salvar las murallas. La solicitud parece que, por el momento y salvo que Costas busque dinero extra, no ha servido de nada.

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