Cádiz

La limitación de aforo cierra el acceso a La Caleta durante la pleamar

  • Familias enteras hicieron cola a primera hora de la tarde del domingo para entrar en la playa viñera a medida que otros usuarios la iban abandonando

  • Santa María se queda esta vez al límite

Un grupo de bañistas guarda cola en la playa de la Caleta, cuyo acceso se cerró por la limitación de aforo. Un grupo de bañistas guarda cola en la playa de la Caleta, cuyo acceso se cerró por la limitación de aforo.

Un grupo de bañistas guarda cola en la playa de la Caleta, cuyo acceso se cerró por la limitación de aforo. / Julio González

La Caleta dijo basta ayer domingo en plena pleamar. La limitación de aforo impuesta por las normas de seguridad para evitar un rebrote de coronavirus hizo que, unos minutos antes de las dos de la tarde, se cerrara el acceso a la playa viñera para evitar que la afluencia de bañistas impidiera guardar la distancia obligatoria. La medida, lejos de disuadir a quienes ya tenían previsto bajar a la playa, provocó grandes colas de usuarios, familias enteras, que esperaron pacientemente a que otras personas salieran de la playa para poder entrar. El fin de la pleamar ayudó a normalizar la situación.

Según el Plan de Contingencia confeccionado por el Ayuntamiento de Cádiz, en las cuatro playas de la capital caben, con las nuevas normas, alrededor de 70.000 personas. Cortadura y la Victoria, por su extensión y características, se llevan la mayor tajada de esa cifra, pero tanto la Caleta como Santa María son las dos playas en las que se posan todas las miradas cuando, como ayer, coincide el domingo con una pleamar en la llamada ‘hora punta’.

Si hace unas semanas, cuando aún no había empezado la temporada alta de playas, fue Santa María la que cerró momentáneamente el acceso, con colas de usuarios en el Paseo Marítimo, ayer fue el turno de la Caleta. Agentes de la Policía Local, con el apoyo de los vigilantes de las playas andaluzas, fueron los encargados de decretar el cierre de los accesos, lo que dejó una estampa inédita en la playa del casco histórico: decenas de personas aguardaron su turno en medio de un considerable calor –algunos optaron por abrir la sombrilla en plena acera como un paraguas– para que, aunque con retraso, ningún contratiempo les impidiera pasar el resto del domingo en la playa con almuerzo incluido.

A la misma hora en que se cerraba el acceso a la playa de la Caleta, dos patrulleros de la Policía Local se marchaban de uno de los accesos de la playa de Santa María tras comprobar que aquí la situación no era tan complicada, que el flujo de usuarios que dejaba la playa era, en este caso, superior al que entraba. Aunque con mucha afluencia y con al menos hora y media de pleamar por delante, una atenta observación de la arena permitía comprobar que había huecos y distancia entre sombrillas y grupos de bañistas.

Menos quizás en un extremo de la playa. Quizás por eso, el Ayuntamiento anunció poco después que en Santa María se cerraba también momentáneamente uno de los accesos.

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