Exclusión social La fatiga de la compasión

  • Un informe de Foessa, una fundación de Cáritas, detecta que la mitad de la población está menos dispuesta a ayudar que hace una década

Una persona sin hogar duerme en un banco de la plaza de España. Una persona sin hogar duerme en un banco de la plaza de España.

Una persona sin hogar duerme en un banco de la plaza de España. / Julio González

“Hay una realidad que ves y otra que es”. Los datos son números pero interpretarlos es otra cosa bien distinta. Un informe completísimo, el de la Fundación Foessa, que pertenece a Cáritas, nos hace reflexionar. Mucho más allá de que la economía va progresando en los últimos años, hay jirones y heridas que no sólo no se cierran, sino que algunas se van agrandando.

El sociólogo Raúl Flores, que ha dirigido el VIII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España y también el realizado en Andalucía y que este miércoles se presentó en el Edificio Constitución de 1812, hizo una pormenorizada radiografía de cómo está la situación este año y también con la comparativa con el período de antes de la crisis y cuando estábamos absolutamente inmersos en ella.

Hubo algunos datos de esperanza, pero otros muchos que eran preocupantes. Uno de los que más impactó al público asistente fue aquel que hablaba de la fatiga de la compasión. Sabemos que durante los años más duros desde el punto de vista de la economía la solidaridad fue una de las cosas que mejor funcionó. Sin embargo, según los datos recabados en el informe, la mitad de la población está menos dispuesta a ayudar a los demás que hace una década. Como dijo Raúl Flores, en algunos casos puede ser por algo voluntario, pero en otros es porque las personas que prestaban más ayuda ahora simplemente disponen de menos recursos.

Se habló de exclusión, que más allá de lo que se pudiera pensar, no sólo viene determinada por unos mínimos ingresos, sino que hay otros muchos factores que suelen estar relacionados los unos con los otros.Raúl Flores afirma que el objetivo de este informe es que la gente “se quite las gafas de realidad virtual” y que con ello se pueda producir una llamada a la responsabilidad.

En la exclusión se produce un viraje en muchos casos desde la integración plena, a la precaria, posteriormente a la exclusión moderada hasta que llega a la severa. El problema es que en ese viaje se te va empujando pero para hacer el camino inverso la persona en cuestión se encuentra una corriente en contra y es mucho más complicado salir.

A pesar de ello, aquí sí hay unos índices esperanzadores y es que se han recuperado cifras de integración plena anteriores a la crisis económica. Andalucía, por ejemplo, es de las comunidades que mejor se ha comportado en la reducción de la exclusión social severa.

En el tema del desempleo la situación dice que se crea empleo, pero en muchos casos esto no sirve ni siquiera para sacar de la pobreza. De hecho, el 12% de las personas que trabajan está en esta situación y el 15% en exclusión social.El problema, a juicio de Raúl Flores, es que muchos de esos contratos son temporales y parciales.

Hay otro aspecto preocupante y es que está aumentando la desigualdad entre las diferentes clases sociales y, sobre todo, alerta de que se ha aumentado la brecha entre la baja y la media. Esto hace que los que están en peor situación tienen que privarse de muchas cosas que son cotidianas. España es el sexto país de los llamados desarrollados donde se produce una mayor desigualdad.

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