La crisis hace bajar las reservas de comidas navideñas en los restaurantes
Hostelería Las celebraciones se resienten
Diez de los establecimientos más reconocidos de la ciudad reconocen una merma de clientes en torno al ocho por ciento
Muchos restaurantes gaditanos esperan la fiesta más glotona del año como tabla de salvación tras un otoño opaco que invita poco a la vida social. Las multitudinarias comidas de empresas y las cenas de amigos se han incorporado al paisaje navideño con tanta naturalidad como lo hizo en su día el anglosajón Papá Noel. Comer, comer y comer se convierte en el deporte de moda en estas fechas donde los kilos de más no importan tanto con la mentirosa zanahoria del Nuevo Año delante de las narices vitivinícolas. Sin embargo, la crisis, la cacareada crisis, también está afectando en el sector de la hostelería y se señorea sin respeto alguno entre tradición y compadreo. Diez de los establecimientos más exitosos de la ciudad a la hora de organizar este tipo de eventos han sido encuestados por Diario de Cádiz con prácticamente idéntico resultado: la crisis se nota.
No obstante, hay quien campea el temporal con más habilidad que otros. Luis Núñez, maître de El Faro, reconocía que los niveles de reservas para estas fechas han bajado prácticamente "un 8%, aunque donde sí que hemos notado cambios es en los menús. La gente limita un poco sus gastos ahí". Núñez recuerda que "nosotros no podemos bajar la calidad, así que el mercado es el que baja y a él tenemos que adaptarnos".
En el Ventorrillo de El Chato, también propiedad de la familia Córdoba, José Manuel Córdoba comentaba ayer tarde que se ha notado un descenso en las reservas similar al del local nodriza situado en la Viña. "También rondamos ese mismo porcentaje de menos reservas. En cuanto a las comidas más o menos nos movemos en niveles similares a los del pasado año, aunque donde hemos notado un descenso más acusado es en las cenas". Un menú tipo para comer en El Chato cuesta aproximadamente 50 euros y suele ser el más demandado por los comensales.
Javier Vélez, uno de los propietarios del restaurante El Balandro, manifestó que en su caso las reservas son prácticamente iguales, todo un éxito teniendo en cuenta el bajonazo sufrido en general por la hostelería gaditana. "De momento no estamos sufriendo mucho la crisis. Hemos mantenido los precios de los menús y tenemos muchos días completos, sobre todo los dos próximos viernes y sábados", dijo.
En el restaurante La Marea Elcano sí que se ha producido una merma en los comensales, al menos de momento. "Se está notando que la cosa está más flojita que otros años -dice Juan Herrera, el encargado-. Antes se reservaba con mucha más alegrías almuerzos y cenas con más comensales y ahora no tanto. Sobre todo lo estamos notando los días entre semana. Nosotros hemos mantenido los mismos precios en los menús que el pasado año y veremos si la cosa sube al final, aunque es cierto que tenemos algunos días a tope, como el 11 y el 19".
Arte Serrano ha notado un ligero descenso en las reservas, comenta Fran, uno de sus encargados. "Entre un 5 y un 10% menos diría yo; además, en otros años había mucha gente que cogía menús de más de 30 euros y ahora, la mayoría, elige el más económico".
Otro de los pocos establecimientos que reconoce haber mantenido su nivel de ocupación es La montanera, tanto el restaurante de la calle Brasil como el de Lázaro Dou. Pedro Moreno asegura que tienen muchos días llenos hasta la bandera y que lo único que han percibido es que "la gente come más a base de menús en vez de a la carta".
Algunos restauradores gaditanos han hecho hincapié en que el gran bajón se notó más en la comparativa entre la Navidad de 2008 con la de 2007, donde la crisis aún no se había hecho notar con tanta fuerza en la mayoría de la sociedad. Ana González, del restaurante El Aljibe, coincide con este apunte. "El año pasado ya se notó bastante y en éste ha vuelto a bajar un poco pero nos mantenemos en la misma línea. Hay días de completo pero otros, entre semana, donde todavía no existe mucho movimiento".
En Cumbres Mayores aún esperan que la actividad crezca. Manuel Mera, su encargado, recordaba que tienen días "muy fuertes pero vamos, que la crisis se nota, sobre todo en que la gente que viene opta casi siempre por menús más económicos".
Carlos Moreno, encargado de La Bodega, reconoce que otros años "ha habido más movimiento a estas alturas, aunque tenemos días llenos. La cosa no está tan boyante como en años anteriores".
Por último, Juan Antonio Frende, uno de los propietarios del restaurante La Cigarrera, también declaró que las reservas han sufrido un ligero descenso, "en torno al 10%, aunque el pasado año se fue animando la cosa conforme se acercaron los días claves e incluso después del día de Navidad".
En definitiva, que la crisis se nota pese a las ganas de parranda del respetable.
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