Patrimonio de Cádiz

Un columbario “abierto a todos”

  • El párroco de la Merced bendice el nuevo espacio para el depósito de cenizas habilitado en la iglesia de Santa María

  • Cuenta con 186 nichos que pueden ampliarse hasta los 456 en un futuro

El nuevo columbario que se ha bendecido este viernes.

El nuevo columbario que se ha bendecido este viernes. / Marcos Piñero

Antonio Ramos actuó ayer de vicepresidente de la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María y de portavoz de las monjas concepcionistas. Y durante el acto de bendición del nuevo columbario de Santa María –que llevó a cabo el párroco de la Merced, Balbino Reguera– explicó que el proyecto que se ha llevado un año en ejecución hasta que desde ayer quedó en funcionamiento nace con la vocación de "estar abierto a todos".

En una pequeña sala contigua a la capilla de Santa Beatriz de Silva, en la iglesia de Santa María, ha quedado establecido el nuevo columbario, que cuenta con 186 nichos aunque la capacidad podrá ampliarse en un futuro hasta los 456 nichos con la construcción de nuevos módulos.

El objetivo de este columbario es claro: permitir unos ingresos “que serán destinados en su totalidad a la rehabilitación del monasterio y al mantenimiento de la iglesia”, explica Antonio Ramos señalando los desconchones que presentan la cúpula central del templo o el techo de la misma capilla de Santa Beatriz.

El columbario quiere, además, prestar un servicio a toda la ciudadanía, “especialmente a los vecinos de este barrio de Santa María y a los gaditanos en general”, para que puedan descansar los restos en lugar sagrado y en pleno casco histórico.

Para ello, el régimen establecido por las monjas es de un depósito por cincuenta años, con unas cuotas establecidas de 2.000 euros cada nicho (1.800 euros abonarán los que acrediten ser socios de la asociación de amigos del monasterio) y 20 euros anuales para el mantenimiento del columbario.Además de los nichos, se ha establecido un cenizario común donde por 300 euros podrán depositarse las cenizas.

“Las monjas rezan todos los días el Salmo 130 por los difuntos. Y cuando vuelvan a Santa María, lo harán por los que descansen en el columbario”, explica un portavoz de la asociación. Las propias religiosas han decidido qué elementos se disponen en el columbario (un cuadro de la Trinidad, una Virgen del Carmen, Reina del purgatorio, y un Nazareno que preside el cenizario común).

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