Peatonalización del Paseo Marítimo “¿Dónde aparcan nuestros clientes?”

  • Los hosteleros del Paseo, entre el optimismo por la peatonalización y el temor a la falta de estacionamientos

Uno de los negocios hosteleros más próximos a la zona de Ingeniero La Cierva. Uno de los negocios hosteleros más próximos a la zona de Ingeniero La Cierva.

Uno de los negocios hosteleros más próximos a la zona de Ingeniero La Cierva. / Fito Carreto

Es jueves. Los negocios del Paseo Marítimo comienzan su puesta a punto para la hora del almuerzo. La temporada alta no ha comenzado. No hay ambiente de verano pese a que julio está a punto de asomarse a la balaustrada. Ni siquiera el clima, fresquito, acompaña. Hay varios locales cerrados. Tres de ellos en el mismo tramo, entre las esquinas de las calles Ceuta y Neptuno. Las señales de tráfico están cegadas con bolsas de basura. Se nota una sensación de provisionalidad sobre la implantación de la nueva forma de transitar por el esta vía situada junto a la playa Victoria.

Los hosteleros opinan sobre la peatonalización. En líneas generales reina el optimismo, aunque existen matices. Manolo Leal, todo un clásico, el dueño de aquella cadena mítica de hamburgueserías Saray, regenta en el Paseo el restaurante La Vendimia. Dice que “en los últimos meses ha sido nefasto. La mayoría de la clientela es gente mayor que tiene que venir en coche. Ya me han dicho muchos que no van a poder venir porque no hay aparcamientos”. Leal apunta que “lo vamos a sentir en invierno, que son ocho meses. En verano afortunadamente hay público para todo. Pero la noche se ha perdido en este tramo del paseo y encima por aquí no hay hoteles ni grandes empresas”.

Enfrente, Savio Kerber, del restaurante Tropical, indica que el resultado de la peatonalización “es una incógnita”. Dice esperar “que se cree la costumbre de transitar por aquí y que se incentive por parte de las administraciones públicas”. Dice que “el problema es de los clientes que no tienen donde aparcar. Y poner un servicio de aparcacoches es carísimo. Para quien usa el coche y viene a comer, es complicado”. Para este verano piensa que debe ser “optimista”, pues de lo contrario “cerraría las puertas. Vamos a creer que el verano va a ser bueno. Nos interesa a todos que esto funcione. Incluso a los vecinos, porque sus pisos se revalorizarán”. Este establecimiento abrió el 25 de julio de 2018. “No fue un buen verano. Y el invierno hemos tenido que pelearlo”, explica.

En el bar Flamenco, a su encargado, Isaac Rodríguez, le parecería bien la peatonalización “aunque no tuviera este negocio”. “Poco a poco esperemos que se note en las ventas, aunque suponemos que habrá muchos detalles por resolver, como controlar el tema de la carga y la descarga. Abrimos hace tres semanas y esto nos animó a hacerlo, la verdad”, reconoce.

A juicio de María, empleada del pub Massé, la peatonalización “es beneficiosa para las familias, para los pequeños”. Admite que el verano “se presenta bien”. “Ya fue un buen verano el de 2018 y con la peatonalización el de 2019 puede ser mejor”, concluye.

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