Crimen de Castro Urdiales Los años felices de Mamen en Cádiz

  • La presunta responsable de la decapitación de un hombre en Castro Urdiales estuvo casada con un respetado comerciante gaditano

  • Conocidos la describen como “una mujer muy interesada”

Mamen Merino, la supuesta responsable de la muerte de Jesús Mari, quien aparece con ella en la fotografía. Mamen Merino, la supuesta responsable de la muerte de Jesús Mari, quien aparece con ella en la fotografía.

Mamen Merino, la supuesta responsable de la muerte de Jesús Mari, quien aparece con ella en la fotografía.

Mamen Merino, la presunta responsable de la muerte de su pareja en Castro Urdiales, cuya cabeza entregó a una vecina en una caja envuelta con papel de regalo, insiste en su inocencia. “Fueron unos sicarios”, aseguran que ha dicho en prisión tanto a los funcionarios como a compañeras. Se muestra tranquila en estos primeros días de su nueva vida, una vida que, durante años, discurrió en Cádiz.

Como ya se ha contado, María del Carmen Merino, conocida entre sus allegados como Mamen, es hija de un policía nacional que estuvo destinado en diferentes puntos geográficos del país, desde el País Vasco en plena época de la lucha armada con ETA, al sur de la península. En cada destino estaba acompañado por Mamen y el resto de la familia. Finalmente echaron raíces en Cádiz, donde tanto ella como su hermana se casaron y tuvieron hijos.

Mamen estudió en la capital gaditana e incluso jugó a baloncesto en el equipo de La Salle. Siempre fue una mujer activa, coqueta, que sabía granjearse la atención del sexo contrario. Pero, aseguran, también le gustaba el dinero. “Siempre le gustó el dinero, se arrimaba a gente pudiente”, comentaba esta semana a este diario una persona que la conoció en sus años mozos.

Jugó en un equipo de baloncesto hasta que inició el noviazgo con Fernando

Durante sus años en Cádiz conoció a Fernando, hijo de un conocido y próspero comerciante del centro histórico, con quien inició un corto noviazgo y con el que acabó contrayendo matrimonio. La pareja tuvo dos hijos, chica y chico, si bien los problemas de salud de su hija le pasaron factura en lo emocional a Mamen.

Otras fuentes consultadas por este medio también inciden en la necesidad de Mamen de “vivir bien”. De hecho la pareja funcionó aceptablemente “hasta que las cosas empezaron a decaer en lo económico. El negocio familiar comenzó a flaquear y ella puso fin a la relación”, cuentan.

Aseguran que en aquella época, hace cosa de siete años, Fernando también luchaba con una larga enfermedad, un cáncer de garganta que acabó por derrotarle sólo un año después de la separación. Su ex suegra y su ex cuñada siguen viviendo juntas en el centro de Cádiz, seguramente sorprendidas, ante el rumbo que ha tomado la vida de la mujer que compartió la vida con Fernando. Aseguran vecinos de la zona que no guardan un buen recuerdo de ella precisamente, más bien todo lo contrario, y que la relación era inexistente desde el divorcio.

Porque Mamen venía poco por Cádiz. De hecho una de las últimas veces en que apareció por la provincia fue para una celebración familiar y lo hizo acompañada por un vasco simpático, su novio, Jesús Mari, el hombre cuya cabeza entregó a una vecina y cuyo cuerpo busca intensamente la Guardia Civil en Castro Urdiales, en fincas familiares de su pareja y hasta en vertederos de basura.

Aunque en diferentes medios se asegura que Mamen tuvo problemas con la justicia también en Cádiz, en los juzgados de la ciudad no consta ninguna causa contra ella. Sí que las hay en Vigo, en los años 2013 y 2017. Según El Faro de Vigo, Mamen “dejó un rastro de estafas del amor en Vigo”, y asegura que “encandiló al menos a dos vigueses que la denunciaron por pedirles dinero y no devolvérselo”. Los investigadores de la Guardia Civil sospechan que estos fraudes eran su forma de ganarse la vida, lo que viene a refrendar las palabras de algunas de las personas que la trataron en nuestra ciudad y que hablan de ella como una mujer “muy interesada”.

Algunos conocidos dicen que cuando la economía mermó el matrimonio hizo aguas

El periódico digital El Español publicaba en su edición del viernes que Mamen podría haber pagado 12.000 euros a unos sicarios por quitar de en medio a Jesús Mari, y que la aparición de su cabeza en su puerta no fue sino la prueba de que el trabajo se había llevado a cabo de manera satisfactoria. Según dicho medio, esto explicaría el tratamiento que recibió la cabeza de su pareja tras la decapitación, un trabajo que la Guardia Civil considera propia de profesionales del crimen. “La persona que llevó a cabo el proceso sabía que tenía que hervirla para eliminar las partes blandas. Perseguía así minimizar el hedor que provoca un fragmento humano en descomposición”, dicen los compañeros de este diario.

Durante la mañana del viernes en Castro Urdiales seguía la búsqueda del cuerpo de Jesús Mari. Un primo del fallecido, absolutamente desconsolado, manifestó a reporteros de Antena 3 que los investigadores incluso van a buscar en varias fincas que tiene la familia, aunque aseguraba que es difícil que allí aparezca nada porque está a la vista de todos y no se imaginaba a Mamen realizando ese trabajo en solitario.

La cuestión es que el caso de la decapitación de Castro Urdiales sigue horrorizando a todo el país una semana después y con muchas interrogantes abiertas. En Cádiz, quienes conocieron a la presunta asesina, se preguntan cómo ha podido llegar a este extremo.

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