Detención de Josu Ternera Los gaditanos víctimas de ETA

  • La primera víctima andaluza de la banda era de Algodonales

  • En Cádiz se produjo también el primer asesinato de los terroristas en la región, el médico Alfredo Suar

Un portarretrato con las imágenes de Hortensia González y Antonio Ramírez Un portarretrato con las imágenes de Hortensia González y Antonio Ramírez

Un portarretrato con las imágenes de Hortensia González y Antonio Ramírez / Erasmo Fenoy

Hay sangre gaditana en las manos de ETA. La detención de Josu Ternera, uno de los asesinos más sanguinarios de la banda, tras 17 años fugado de la justicia es una gran noticia para las familias de los gaditanos que fueron asesinados por los etarras, alguno ello nos les sirva para recuperar a sus seres queridos.

Un gaditano, de Algodonales, fue el primer andaluz muerto por la banda. Mariano Román, guardia civil que como otros tantos miembros de la Benemérita nacidos en Andalucía servía en el País Vasco. Estaba encargado de la vigilancia del tren correo de los Ferrocarriles Vascos que unía Bilbao con San Sebastián. 

El 5 de junio de 1975 se suben en una estación intermedia dos jóvenes. Sospechas, porque llevaban gabardinas en un día soleado. Sacan las metralletas y disparan contra los agentes. Tras el tiroteo, hay una persecución por el tren. Mariano pierde pie y se rompe el cráneo al caer del tren en marcha.

Cuatro años más tarde, en 1979. Antonio Ramírez, natural de Tarifa, está destinado en Beasín. Tiene novia, Hortensia González, también gaditana, de San Roque.

El día de Reyes han estado de bailes y cuando retornan a casa en coche, paran en un stop donde dos etarras le acribillan a balazos. Nadie de la sala de fiestas, cercana, va a ver qué pasa cuando se escuchan los disparos y, después, el claxón sobre el que se desploma el guardia civil.

Pocas semanas después, el 1 de febrero de 1980, José Gómez Mastiñán, vecino de Algeciras, cae abatido, también por una lluvia de balas, cuando viaja en un convoy para cubrir un servicio en la playa de Langa. Los etarras lanzan también granadas. Murieron José Gómez y cinco guardias más.

De Espera era Antonio Ramos. Una bomba con metralla estalla, el 15 de octubre de 1983, al paso de un furgón en Oñate. Antonio se salva. Pide un cambio de destino. Tres años más tarde, cuando sale de un bar de Mondragón dos pistoleros le disparan a bocajarro.

Un día antes, ETA mata por primera vez en Andalucía. Y lo hace en Cádiz. La víctima no es de la tierra, pero como si lo fuera. Es Alfredo Suar Muro, médico de la cárcel Puerto I. Murió en el aparcamiento del hospital Zamacola, hoy Puerta del Mar, en la misma capital gaditana. La imagen del fotógrafo del Diario, Joaquín Hernández Kiki, descubre el cuerpo con la cabeza reclinada hacia atrás. 

El Día de Difuntos de 1987 Antonio Mateos, de Vejer, estaba también destinado en el País Vasco. Casado con una vasca y padre de una niña. Morirá a manos de un histórico de la banda, Kubati. Cae delante de su mujer. Kubati le remata.

La gaditana Ascensión García fue asesinada en Sevilla junto a su marido, Alberto Jiménez Becerril, una noche de enero de 1998. Él era concejal del PP en el Ayuntamiento de Sevilla. Unos etarras los asesinaron en el barrio de Santa Cruz, cuando se dirigían hacia su casa tras cenar con unos amigos.

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