De Cerca Sara Baras: "Chavela me dijo, mija, usted tiene un compromiso con el mundo"

  • La bailaora y coreógrafa gaditana culminó 2020 recogiendo nuevos reconocimientos a una flamante carrera de cerca de 25 años de éxitos

La gaditana Sara Baras. La gaditana Sara Baras.

La gaditana Sara Baras. / Julio González

EL tiempo no pasa por Sara Baras. Es relativo. Los malos tiempos, los buenos, los estragos del reloj... Todas las capas del impío se convierten en un vuelo más de la falda de la gaditana más internacional que en el complicado año que dejamos atrás ha recibido uno de los mayores reconocimientos de la danza inglesa, el Olivier, y, en su país, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, además de convertirse en pionera en llevar la realidad virtual al flamenco. Así ha culminado la bailaora y coreógrafa uno de los peores años que la humanidad viva recuerda. También con piedras en el camino, claro está. Giras suspendidas, fechas aplazadas. “Pero no me gusta quejarme”, decide. Porque la vida, para el Premio Nacional de Danza, es actitud. Porque el tiempo, para la bailaora por excelencia de nuestra época, es eso mismo, una decisión. Y Sara, ya sea por farrucas o por alegrías, decide detenerlo.

–Su 2020 no ha terminado nada mal, con una Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes

–Y el reconocimiento que me dieron en Londres, que fue hace nada (el prestigioso Olivier Award a la Mejor Intérprete de Danza por Sombras que le otorgó en octubre The Society of London Theatre), también me hizo mucha ilusión. Y más en este año en el que el mundo de la cultura y de la danza lo ha pasado tan mal... Así que un premio en esta situación viene a ser un recordatorio de que hay que seguir luchando con ganas, con ilusión y con entrega. Con lo feo que ha sido 2020 y, al filito, todo esto... Pues ha sido un subidón, la verdad.

–Creyó que era una inocentada, ¿no?

–Sí, sí, totalmente. Creí que me estaban gastando una broma por las fechas... Pero de verdad no sabes la ilusión que hace y no sólo por el reconocimiento a en sí a tu carrera, que ya es un regalazo, sino que yo lo veo también como un reconocimiento al mundo del baile y de la cultura en general, por todos los compañeros de profesión del flamenco, de la danza y del teatro que hoy en día, con todo esto que está pasando, estamos más unidos que nunca. Ha sido muy bonito este reconocimiento en este preciso momento. También, lo reconozco, me ha hecho especial ilusión como mujer trabajadora y como madre en el sentido de que ya mi peque tiene 9 años y ha sido consciente de este premio y, bueno, pues me siento orgullosa como mujer, como madre, como flamenca y como gaditana.

–¿Ha sido difícil el año? ¿Usted lo ha pasado mal?

–Como sabes yo no soy de quejarme. Siempre he considerado, y lo sigo pensando, que soy una afortunada porque me dedico a mi pasión y puedo vivir de ello. Este 2020 hay gente que lo ha pasado tremendamente mal, nuestros mayores, los sanitarios, las personas que han perdido su empleo... Evidentemente no ha sido un gran año ni para el flamenco ni para la cultura, yo he tenido que cancelar la gira de Asia, las fechas en Brasil, toda la temporada de Madrid, que era bastante larga, dos meses de entradas, vamos..., y ahora mismo tenemos un gran caos e incertidumbre en la agenda, pero estamos bien, mis padres están bien y las fechas que se han caído las volveremos a retomar, lo único que hay que combinarlas con lo que ya teníamos cerrado para 2021 y, bueno, estar a la espera de a ver qué pasa. Pero como te digo, no me quejo aunque he echado mucho de menos muchas cosas...

–Como...

–Como el público, por supuesto. Su energía. Es la energía de la que nos alimentamos, es nuestra vitamina. Y a la compañía, que es una segunda familia. Nosotros antes de todo esto hacíamos una media de ciento y pico de funciones al año. Unos años 100 y otros 200... Es mucho tiempo con ellos y, claro, se echa de menos. Pero, a cambio, he ganado tiempo para mi peque que ya últimamente se estaba quejando de tanto viaje (ríe) y además me ha cogido todo esto en Cádiz. Así que, dentro de lo que cabe, hemos estado lo mejor posible que se podía estar pero nada relajada porque no he bajado la guardia en ningún momento.

–¿Ha seguido trabajando?

–Físicamente, muchísimo. Raúl, mi entrenador, me ha estado dando unas palizas de muerte (ríe) Es que, aparte de que yo siempre me preparo mucho físicamente, en este tiempo había que compensar todo ese trabajo de las giras que no hemos hecho. Al final, el escenario te mantiene en forma y eso lo habíamos perdido así que había que trabajar más duro en los entrenamientos. Por otro lado, también he estado leyendo mucho, pensando, probando, viendo cosas nuevas, dándole vueltas a ideas... ¿Te acuerdas cuando me fui para ser madre? Te dije entonces que en ese tiempo, el verlo todo desde fuera, me había hecho cambiar la perspectiva porque, a veces, ver las cosas desde otro punto de vista ayuda mucho. Pues en el tiempo del confinamiento y del parón pues me ha ocurrido igual. Te pone los pies en la tierra y te recarga las pilas para seguir y para actualizarte también.

–Entiendo que de ahí surge, de alguna manera, hacer el espectáculo de realidad virtual que ha estrenado hace unos días, ‘Suite flamenca’.

–Surge de esa necesidad de dar un paso más y de seguir llevando el flamenco a todos los lugares del mundo, incluso cuando no se puede viajar. Nosotros, que hemos tenido la suerte de recorrer el mundo con nuestro arte, pensamos que el flamenco debe seguir expandiéndose y esto es una manera más. Tanto para circunstancias como éstas, en las que hay más limitaciones para desplazarse, como en el sentido de actualizarlo acorde a los tiempos y crear una nueva experiencia para nuestro público que, gracias a las nuevas tecnologías, se sentirá dentro del espacio, compartiéndolo con nosotros. En serio que es alucinante... Y, bueno, a mí es que me gusta arriesgar y apostar; ahora, con esta situación que vivimos, es casi obligado, o te reinventas o te quedas en casa; pero, en mi caso, es que siempre me ha gustado lanzarme. Este tipo de cosas te abren la mente.

–Es la primera compañía flamenca que pone en práctica algo así, ¿no?

–Sí, eso nos han dicho, que somos la primera compañía flamenca en hacer un espectáculo 360º en realidad virtual. Para nosotros, desde luego, ha sido una experiencia inolvidable, un trabajo muy bonito y con un resultado precioso. A mí me encanta el concepto del círculo en la danza y, sobre todo, en el flamenco, por todo lo que tiene de arte en comunión, compartido. Yo siempre he dicho que el flamenco es circular, desde una juerga hasta en un escenario, cuando el cantaor se levanta y tú le bailas, y lo rondas... Tiene mucho de círculo. Así que imagínate tener esta posibilidad de hacer un espectáculo completamente en redondo donde la cámara, que es la mirada del espectador, está en el centro. Eso provoca que el espectador esté compartiendo la experiencia con nosotros de forma bestial. Y al principio, cuando te lo planteas, piensas que es más difícil de lo que realmente es... Que si la tecnología, que si la venta de entradas, que si la manera de verlo... Y qué va... Es muy fácil, te bajas la aplicación The Dream VR, que es la empresa con la que lo hemos hecho, y poco más. Y ya si te haces con unas gafas 3D pues entonces es cuando ya te das cuenta del increíble potencial de esta propuesta... Que si te puedes acercar al cantaor, que si puedes ver al detalle el baile... A la vez están ocurriendo cosas en todos lados... Si miras al suelo, si miras al cielo, a un lado, al otro... Siempre tienes algo. Es estar en medio del plató y poder verlo todo.

–¿Dónde se grabó?

–Pues nos fuimos a Barcelona, nos encerramos cuatro días en un plató y de ahí salió. Y digo encerrarnos en toda la amplitud de la palabra porque es que fueron cuatro días donde sólo estábamos el equipo conviviendo, con todas las medidas sanitarias, de seguridad, con todas las pruebas hechas... Y antes, todo el trabajo de preparación con los técnicos y toda la parte de armar el espectáculo, pues cada uno desde casa trabajando por zoom.

–¿Por qué la vemos bailar?

–Pues mira hay guajiras, martinetes y un taranto que sacamos de unas cármenes con el piano de Sergio (Monroy) que es una preciosidad. Eso las niñas. Y después bailo una serrana dedicada a la lucha contra el Síndrome de Rett frente a unas pantallas en las que van apareciendo las niñas que los sufren y que yo conozco y yo bailo con el color que las representa... Es una cosa preciosa, la verdad, y que para mí es muy importante porque llevamos muchos años implicados con esta niñas a las que queremos tanto... Luego bailo por soleá por bulerías con Dani Saltares (bailaor gaditano de su compañía), que no se puede estar bailando mejor que él ahora mismo, evidentemente bailo por alegrías, que Cádiz no puede faltar, y después unas bulerías en paso a dos con el saxo de Diego Villegas (músico sanluqueño) que es un artista y un tipo fenomenal. Además hay un número de taranta de Israel Fernández y Rubio de Pruna, los cantaores de la compañía, y unos tangos musicales de mi Keko Baldomero (también gaditano) que como sabes es mi director musical y mi mano derecha en los proyectos artísticos. Creo que como Suite Flamenca está bastante bien, hay un poquito de todo lo que hacemos y del trabajo de todo este tiempo.  

–Un tiempo que ni ha sido corto ni con pocos reconocimientos. ¿Qué la impulsa a seguir?

–Mira, Chavela (Vargas) una vez me dijo, mija, usted tiene un compromiso con el mundo y cada vez me doy cuenta que es más cierto. No es sólo que me encante mi profesión, que me encanta, o que sea toda mi vida, que lo es, sino que es algo que va más allá en el sentido en que siento que tengo un compromiso con el arte. Ya llevo pues unos 25 años en esto y desde que empecé he tenido una entrega total a mi profesión y cuanto más pasa el tiempo más fuertemente comprometida me siento. Por eso no bajo la guardia nunca, por ese compromiso con el flamenco, con el arte y con el público. Me siento muy agradecida al público, eso lo primero, siempre; pero también estoy muy agradecida a cada uno de los profesionales que me han hecho crecer en esta profesión, a cada uno de mis maestros, de la gente de mi equipo y de los artistas con los que he ido trabajando en estos años porque de todos he aprendido muchísimo. Comparto con el maestro Paco de Lucía ese respeto absoluto a nuestro arte y recibir con alegría todo lo que nos proporciona y, siempre, y perdona que me repita, sin bajar la guardia. Pero es que vas cumpliendo años y cada vez la exigencia es mayor, por eso siempre hay que estar atento y renovando constantemente ese compromiso.

–En Cádiz, Sara, ¿la veremos este año por el mes de abril, por su cumpleaños?

–Los gaditanos saben que me gusta ir cada dos años pero, ¿sabes qué pasa?, que con todas las fechas atrasadas de 2020 y lo que teníamos de 2021 pues es que, como te decía, ahora mismo la agenda está todavía por cuadrarse... Todavía no sé cómo vamos a resolver todo y eso y, claro, atentos también a la situación si cambio o no... Sombras vuelve este año, eso seguro, y ya dependiendo de la situación por veremos si estrenamos algo nuevo.

–¿Tiene algo nuevo para los escenarios, entonces?

–No puedo hablarte de ello porque es que primero iba a ser en octubre, luego en febrero, ahora en mayo... Es que con todo esto es complicado y no quiero adelantar acontecimientos... Todo es una incertidumbre ahora. Pero tengo muchas ganas de Falla, eso, siempre.

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