Opinión: El cuento de las cuentas

José Antonio Hidalgo

22 de abril 2016 - 01:00

A nadie le debería de extrañar las dificultades que el equipo de gobierno está teniendo para sacar adelante sus primeros presupuestos municipales. Casi a punto de meternos en el quinto mes del año y seguimos con las cuentas prorrogadas del ejercicio del 2014, elaboradas por el PP. La ironía de que la coalición de izquierdas se esté manejando con un presupuesto de la formación conservadora es una simple anécdota ante la gravedad que supone que para una ciudad como la nuestra, con tantos y tan importantes problemas, la planificación del gasto de los dineros públicos no se adapte a la realidad del día a día ante la ausencia de un documento actualizado.

El equipo de José María González está demostrando su incapacidad para cerrar un presupuesto consensuado con la oposición, o sólo con el PSOE cuyos votos le bastan para sacar adelante el proyecto económico. Cada papel que presenta es rechazada bien sea porque no se presenta de la forma debida bien porque deja fuera muchos de los compromisos adquiridos por la mayoría de la Corporación en pasados plenos, especialmente en cuestiones de empleo y servicios sociales, y que deberían de estar recogidos en el documento de Podemos-Ganemos. La ironía, también, es que algunas de estas cuestiones las apoyaba la coalición desde un principio, incluso en su programa electoral, por lo que resulta aún más incomprensible su ausencia en la propuesta.

Un presupuesto municipal traslada la forma de gobernar, el modelo de ciudad que quiere el partido en el gobierno. Si se gobierna con mayoría no hay problema, por mucho dinero que se deba; el problema es que aquí no hay mayoría por lo que para tener garantías de sacar adelante las cuentas es necesario el diálogo. En manos de Podemos-Ganemos está poner todos los papeles sobre la mesa, tener los números claros y asumir que hay que aceptar propuestas ajenas si se busca su apoyo. Plantear la posibilidad de aprobar el presupuesto utilizando la prerrogativa que tiene la Junta de Gobierno de ratificarlo si no se consigue vía pleno, no es la mejor solución para Cádiz a la vez que dejaría claro, para lo que queda de mandato de la actual Corporación, la imposibilidad de que la ciudad avance mediante el consenso necesario, haya o no pacto de gobierno.

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