La ONCE devuelve la ilusión a la calle tras el parón del coronavirus
Los vendedores del cupón retoman sus puestos en Cádiz
Los vendedores de cupones de la ONCE vuelven con ánimo a sus quioscos y a sus puntos de venta habituales con ganas de repartir suerte y de servir de vacuna contra la crisis
La ciudad va siendo cada vez más completa. Las cifras de contagiados y fallecidos dejan paso a los datos económicos que muestran una realidad contra la que pocas vacunas caben. Europa inyecta un dinero que todos sabemos que nos hará devolver con creces y con estrangulamientos y ahora toca, una vez remangarse.
Pero siempre queda la ilusión. Y de eso, los vendedores de la ONCE saben tela del telón. Y ha sido este lunes cuando han podido volver a sus puestos de trabajo y sus lugares de venta de cupones con la clara intención de apoyar al ciudadano en esa salida de la crisis.
Uno de los primeros en empezar a repartir fue el popular Gatica de Cádiz, componente de la chirigota del Sheriff. Andrés Gatica del Castillo tiene su garita justo a las puertas de El Corte Inglés en el barrio de Astilleros y llevaba toda la mañana informando a sus clientes de cómo será el cobro de cupones atrasados o de la fecha a la que se trasladará el sorteo del Día del Padre que dejó enterrado el confinamiento.
"Vuelvo a trabajar con ilusión y con ganas de repartir dinerito". Cuenta Gatica que "el hecho de poder volver a trabajar es siempre buena señal y más después de lo que hemos pasado".
Este conocidísimo chirigotero afirma que han sido muchas las pérdidas económicas que ha dejado este coronavirus entre los carnavaleros. "Hemos tenido que suspender Barcelona, Zaragoza, y muchas más actuaciones".
Pero ahora toca recuperarse, ya que hay que recordar que todos los trabajadores y afiliados de la ONCE han estado incluidos en un erte del que hoy salen una vez que se enfundan su chalequito de la ONCE y, en esta ocasión, esa mascarilla que servirá para defenderse de un "rebote", como dice el Gatica.
Alejandro Ladrón de Guevara es otro de los cientos de vendedores de la ONCE que han salido hoy de nuevo a la calle a vender sus cupones. Él, este lunes, se encontraba en el piojito ya con varias horas a sus espaldas, ya que lo primero que hace es colocarse a las puertas de Navantia para vender los numeritos a los trabajadores del astillero gaditano. "Pero hasta en eso se está notando la crisis. Hasta hoy mismo había un crucero allí pero son muchos menos los trabajadores que están allí haciendo horas".
Y no sólo eso, sino que este afiliado de la ONCE dice sentirse perjudicado por este nuevo Piojito al 50% de su capacidad, ya que sus vendedores son unos de sus principales clientes, "y si ellos no están, no me compran".
"Todo esto va a ser casi empezar desde cero. Echo de menos aún a muchos de mis clientes que no veo aún por la calle", comenta Alejandro, que afirma que su ilusión es "repartir muchos premios para ayudar a los gaditanos a salir del bache". Este vendedor de la ONCE cuenta que ha logrado hacer durante el confiamiento cosas que llevaba tiempo sin hacer: "estar más con la familia o incluso he aprendido a cocinar". El tipo de minusvalía de este afiliado así se lo permite. Pero ya todo vuelve a esta nueva normalidad y Alejandro ha vuelto esta mañana a levantarse a las seis de la mañana para mantener su jornada hasta las cinco y media de la tarde. Nadie dijo que repartir suerte fuera fácil.
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