Instituto Hidrográfico de la Marina Velando por los navegantes desde Cádiz

  • En el Instituto Hidrográfico de la Marina se elabora la cartografía náutica oficial del Estado. 

  • 190 personas trabajan en unas instalaciones que cumplen 75 años en Cádiz

Una de las cartas náuticas elaboradas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. Una de las cartas náuticas elaboradas por el Instituto Hidrográfico de la Marina.

Una de las cartas náuticas elaboradas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. / Lourdes de Vicente

Además de las cartas náuticas se elaboran otros documentos para la seguridad como libros de faros, calendario de mareas o derroteros

Manuel está a punto de cumplir 62 años, 48 lleva en el Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM), donde trabajan hasta 190 personas que se reparten entre militares y civiles. Manuel, civil, corrige a mano las cartas náuticas editadas que elaboran en estas instalaciones y que conviven con las digitales. Este año entre su compañero y él, cuenta, han podido hacerlo en unas 3.000; porque la luz de un faro ha fallado, porque han puesto una boya nueva,... Y es que la carta “es documento vivo” que hay que estar actualizando constantemente en cualquiera de sus formatos.

Por eso la actividad en la instalaciones del IHM “es plena, no acaba”, es un trabajo “constante, metódico, riguroso”, comenta su comandante-director, el capitán de navío Daniel González-Aller. Porque Manuel hace aún esos cambios a mano, pero antes sus compañeros han utilizado los “programas más sofisticados” para obtener la información más exacta posible, y lo volverán a comprobar cada semana. Todo para seguir manteniendo al “máximo nivel” su principal misión, “proporcionar seguridad al navegante a través de la cartografía y oficial y su difusión”.

No es baladí su labor, dentro se produce toda la cartografía oficial de España. “Cada año se publica el catálogo con las cartas que te permiten desde navegar de continente en continente hasta ir haciendo como un zoom y atracar de forma segura en el muelle de Cádiz”, explica gráficamente su director. A estas cartas se suman más publicaciones, como los derroteros, los libros de faro, de radioseñales, calendarios de mareas, “que complementan la información y que se mantiene actualizada de forma permanente con avisos a navegantes”.

El IHM se ha adaptado "a las circunstancias, a las tecnologías, a los tiempos y sigue cumpliendo su cometido como si fuera ese día de 1943"

Y eso se hace desde Cádiz, desde hace 75 años. Aquí se trasladó el Instituto Hidrográfico de la Marina en el año 1943, aunque la Dirección de Hidrografía se creó en Madrid en 1797 y además, son herederos de la Casa de Contratación. Desde entonces, han sido capaces de “evolucionar”, explica su director. De seguir adaptándose permanentemente “a las circunstancias, a las tecnologías, a nuestros tiempos” y “seguir cumpliendo nuestro cometido como si fuera ese día de 1943”.

Adaptarse y remontar, como lo hicieron en sus comienzos, cuando sufrieron también, como la ciudad, la explosión de 1947, que se produjo en el depósito de minas colindante con el instituto y que destruyó por completo sus instalaciones. “Desde nuestra llegada nos sentimos muy unidos a esta ciudad, mucha gente ha pasado por aquí y queremos reconocer al lugar que nos ha acogido y que nos siga acogiendo muchos años”, asegura González-Aller.

Durante esta próxima semana habrá oportunidad de conocer el instituto y sus buques hidrográficos. Se “abren” para dar a conocer la importante misión que realizan en este organismo de la Armada, que estos días Diario de Cádiz ha visitado.

Dentro del IHM

En el recorrido que hacemos con el capitán de fragata José María Bustamante, nuestro guía, se puede ver cuál es todo el proceso realizado para obtener finalmente una carta náutica 

La sección de Hidrografía, a la que pertenece la flota del IHM, es la encargada de obtener toda la información de los fondos marinos, de proyectar, dirigir y comprobar los levantamientos hidrográficos, colaborando también con otros organismos intercambiando información. Los buques Malaspina, Tofiño, Antares además de un grupo de lanchas hidrográficas más pequeñas y versátiles componen su flotilla. En el Hespérides se embarcan una vez al año “para navegar en aguas oceánicas en nuestra zona exclusiva y participar en las campañas hidrográficas en la Antártida”.

El comandante-director del instituto, Daniel González-Aller, en su despacho con el capitán de fragata Bustamante. El comandante-director del instituto, Daniel González-Aller, en su despacho con el capitán de fragata Bustamante.

El comandante-director del instituto, Daniel González-Aller, en su despacho con el capitán de fragata Bustamante. / Lourdes de Vicente

En la sala principal de Cartografía, los operadores trabajan en sus ordenadores. Hay cuarenta personas en esta sección, que lleva a cabo todos los trabajos necesarios para la producción, mantenimiento, actualización, archivo y registro de la cartografía náutica, y aquellas publicaciones directamente relacionadas con ella. Tanto en formato tradicional como digital, “las cartas tiene que ser claras. Yo tengo que ver los peligros”, explica Bustamante. Fondos, puertos, luces, marismas, ... toda la información esencial para navegar con seguridad.

Por esta razón, es fundamental el nivel de actualización de cada una de ellas. “Requiere mucho trabajo, muchas comprobaciones, valoraciones semanales”, comentan sus responsables. “Imagina que mañana informa la Autoridad Portuaria de Isla Cristina que una luz ha fallado, o que tiene diferentes ritmos, o hacen una obra. Entonces lo cambiamos. Se hacen nuevas cuando se realizan nuevos levantamientos o la línea de costa ha cambiado lo suficiente”. El catálogo actual contempla 390 en papel y otras 300 en digital.

Pero hay más. Las cartas no son el único producto que realizan a efectos de seguridad. En Navegación elaboran las publicaciones náuticas complementarias a la cartografía, de uso obligatorio para el navegante, como son los libros de faro y los de radioseñales o los derroteros, “que nos hablan de la experiencia de los navegantes cuando discurren por la zona. “Que dan detalles como que si hay viento del norte, las olas rompen aquí, y si hay nordeste , usted no fondee aquí”, ejemplifica el guía, actual jefe de la sección de Relaciones Institucionales.

El IHM tiene la misión a su vez de difundir toda esa información. En su imprenta, dentro de la sección industrial, reproducen las cartas y publicaciones, que guardan en el depósito cartográfico. En este último espacio reciben los encargos de los agentes de venta, porque cada carta está tasada. Si está en el depósito se le envía y si no, en 48 horas se imprime y se manda, siempre actualizadas.

Del pasado al futuro

Una vuelta por este lugar lleva del pasado al futuro. En su biblioteca se puede contemplar el plano del puerto de Cádiz realizado por Vicente Tofiño a final del siglo XVIII; en sus pasillos también se encuentra uno de los medidores analógicos de mareas que se conservan en el mundo. Si se entra en el archivo histórico, se pone ante sus ojos verdaderos tesoros de hace siglos.

Pero, a su vez, en Fotogrametría, comprobamos la experiencia de cómo sus empleados están trabajando con un sistema de pantallas polarizadas .Con imágenes superpuestas y con unas gafas de 3D, se obtiene información y mediciones de la línea de costa.

Y aunque empezamos con Manuel, haciendo un trabajo completamente manual corrigiendo las cartas; en Oceanografía, sus miembros están participando, desde Cádiz, en el ejercicio Gruflex-18 en Canarias. Porque una de sus misiones es dar apoyo a la Fuerza tanto en ejercicios como en operaciones reales. “Si se hace un desembarco anfibio recopilamos los datos y le comunicamos a las unidades si la playa está en condiciones para hacerlo, la alturas de las olas o si hay presencia de animales que puedan poner en peligro”, manifiesta el capitán de fragata Torres, jefe de esta sección.

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