Fortificaciones en el aire

Un nuevo modelo de ciudad La lenta recuperación urbana de las murallas

La conversión de la mayor parte de las murallas como equipamientos culturales y turísticos para la ciudad sigue pendiente a poco más de dos años del Bicentenario

Lienzo de la muralla medieval localizado durante las obras en el hospital de San Juan de Dios
Lienzo de la muralla medieval localizado durante las obras en el hospital de San Juan de Dios
José Antonio Hidalgo/ Cádiz

18 de mayo 2009 - 01:00

El Ayuntamiento, con el apoyo financiero de la Junta, está inmersa en un proyecto de reforma integral del edificio de la guardería municipal de la calle San Juan de Dios. En el hospital que lleva el mismo nombre, el Obispado de Cádiz financia la transformación integral del viejo centro sanitario en residencia para la tercera edad.

Ambas intervenciones tienen dos aspectos en común: se actúan sobre solares con un alto valor histórico, por una parte, y, por otra, no se aprovechan los vestigios arqueológicos localizados en el subsuelo. La guardería seguirá en pie aunque bajo ella se tenga constancia de los restos del antiguo castillo de la Villa, mientras que en el hospital se han sacado a la luz, como ya adelantó este diario, piezas únicas de la antigua muralla medieval (ver el informe en las dos páginas siguientes). Sin embargo, en ningún momento las administraciones implicadas se han llegado a replantear un cambio en los proyectos originales, a fin de dar un uso más adecuado a los dos inmuebles, apostando por su incalculable valor como posibles equipamientos culturales y turísticos, y buscando a la vez alternativas para los centros educativo y asistencial.

La ausencia de un plan estratégico sobre la recuperación y uso de las antiguas fortificaciones de la ciudad, las que se ven cada día y las que hay que recuperar bajo tierra, provoca ya importantes disfunciones en lo que debería de ser un lógico desarrollo de una ciudad que apuesta, sobre todo, por ser una capital volcada en la cultura y el turismo. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana prevé la elaboración de un Plan Director de Fortificaciones en el que se definirán los usos, el arreglo y el mantenimiento de todos estos equipamientos. Un documento planteado con lógica si no fuese por la necesidad de agilizar al máximo todas las actuaciones pendientes, por aquello de que Cádiz presente a quien acuda a los actos del Bicentenario de la Constitución, en el 2012, su legado arquitectónico e histórico en buenas condiciones. Teniendo en cuenta que al PGOU aún le queda más de un año de gestión, el desarrollo del Plan Director quedaría demasiado cerca de la fecha del Doce para garantizar su normal ejecución en el tiempo.

Con todo, la planificación se realiza actualmente con carácter independiente, edificio por edificio. Claros ejemplos son el castillo de Santa Catalina y el baluarte de la Candelaria, dos equipamientos perfectamente integrados en la ciudad y con una programación turística y cultural muy intensa. Este ejemplo, sin embargo, no se refleja en el referente de las fortificaciones de la ciudad: el frente de Puerta de Tierra. La fuerte inversión realizada por el Ayuntamiento en su restauración no ha ido acompañada por un plan de usos aunque sí del desalojo de antiguos inquilinos, como los Bomberos y la Casa del Niño Jesús, quedando únicamente el laboratorio del SAS, cuya salida se negocia.

Por el momento, el gobierno local proyecta un popurrí de museos en lugar de apostar por un gran complejo museístico monográfico, como podría ser la propia historia de Cádiz. El Museo de los Títeres, con obras aún por iniciar, y el Museo Litográfico, con una ampliación parada desde hace más de un año, son las dos únicas apuestas para este complejo del que apenas se aprovecha el paseo superior, siempre previo pago.

En un estado de absoluto abandono se encuentra el Fuerte de Cortadura. El Ayuntamiento viene reclamando a Defensa su paso a manos municipales sin que por el momento se haya contestado de forma afirmativa.

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