Entrevista Blanca Castro Domínguez Mirando de frente a la alta costura

  • La joven diseñadora gaditana Blanca Castro Domínguez ha trabajado recientemente en prácticas con la conocida diseñadora Iris Van Herpen y está a punto de embarcarse en nuevos proyectos en Tanzania y San Francisco

Blanca Castro es una joven gaditana que sintió un auténtico flechazo con la moda y el diseño, particularmente en alta costura, cuando apenas empezaba a desarrollar sus primeros proyectos en la Universidad de Rhode Island School of Design (Providence). 

Unos inicios que ya fueron muy clairividentes, cuando a raíz de la pintura, que era lo que realmente le interesaba, "exploré otras maneras de pintar sin lienzo y experimenté la pintura con hilos desde la técnica de tejer". Descubrió entonces su verdadera pasión "y disfruté tanto que supe que me quería dedicar al diseño de telas y tejidos en el mundo de la moda, particularmente en la alta costura". 

Colección 'Arcade' de Blanca Castro. Colección 'Arcade' de Blanca Castro.

Colección 'Arcade' de Blanca Castro. / Steven Bluna

No dudó entonces en colaborar con el departamento de moda de su Universidad, donde desarrolló proyectos realmente interesantes como el denominado Between Oceans, "inspirado en el mar, que siempre ha sido el nexo de unión de mis dos casas, Cádiz y Providence" y Arcade, otra iniciativa propia en la que subyace el mundo de los videojuegos, la tecnología y lo artificial. Se dejó guiar por una de sus gurús en el mundo de la moda y la alta costura, Maha Barsom, "que me enseñó todo cuanto sé", hasta que pronto dio el salto hacia esta esfera de la moda con su primer trabajo en prácticas, nada menos que con la diseñadora de moda holandesa Iris Van Herpen.

Precisamente cuenta esta joven diseñadora de 23 años que lo que más le cautivaba de Van Herpen -conocida por la fusión de la tecnología con la artesanía tradicional de alta costura- era el proceso creativo "y el impacto de las telas que usa, de modo que primero crea la tela para ver cómo se comporta, para luego realizar ya el diseño y ver cómo funciona en la modelo". Un proceso creador que ella misma experimentó cuando participó en la colección de primavera verano 2020 de esta marca, en la que trabajó desde agosto de 2019 hasta febrero de 2020, tras lo que se presentó en el show de alta costura de París. 

Concretamente participó de lleno en dos looks con gran complejidad técnica, como el diseño de las piezas de un singular corsé encadenado en piel "para el que elaboré cada una de las cadenas que tuve que adaptar al cuerpo de la modelo", y que se convirtió en todo un reto, "pues era una técnica que nunca habían usado y para cuyo desarrollo confiaron en mí".  También trabajó duro en otro look mas vaporoso a la par que estructural a base de organza y olimpia.

Trabajos con los que disfrutó en grande, confiesa, "tanto en su elaboración como con el buen ambiente y compañerismo, que es fundamental para trabajar en el atelier". 

Y de Amsderdam a Cádiz, donde pensaba pasar dos semanas con su familia antes de lanzarse a su próximo proyecto en Tanzania: SANA. Pero llegó el coronavirus y el confinamiento y se ha tenido que posponer. Narra Blanca Castro que su cometido en el país africano consistía en diseñar telas y enseñar a un equipo de personas con discapacidad a crearlas para luego ser adquiridas por las cadenas de hoteles de Fort Simpons y Gran Meliá. Una iniciativa que retomará en varios meses, tiempo que Blanca no ha dudado en exprimir al máximo con un innovador proyecto. Concretamente,  ha sido fichada por el estudio de arquitectura Group 4 de San Francisco para diseñar la imagen de la fachada en metal y el interior de un Community Colleges, concretamente la biblioteca del edificio. "Voy a diseñar la perforación del metal de la fachada, intentando traer el exterior, la naturaleza, al interior, aunque todavía estamos en los inicios".  

Un trabajo en el que se inicia, aunque no es la primera vez participa en la elaboración de ambientes de edificios, como el diseño de la biblioteca de su propia universidad, en la que ha diseñado las telas de sillones. Porque si algo le gusta del diseño en textil es la amplia gama que abarca, hasta el punto de que ya ha realizado telas para moquetas, mobiliario, calzado etc. Nada se escapa del talento de esta gaditana que tiene en su familia su principal punto de apoyo y en su tierra, Cádiz, su musa. "A mi familia le debo todo y a mi tierra y su luz, la inspiración".

El camino se presenta prometedor para la joven, que maneja francés e inglés a la perfección y un poco de italiano y que tiene claro que quiere quedarse en Europa, "porque en EEUU hay mucha moda, pero no existe esta cultura de la alta costura, y aquí tenemos París, Milán y Roma". Las ciudades por excelencia de la moda, donde mira de frente para aprender y donde algún día quiere proyectar su propia marca. La de Blanca Castro Domínguez.  

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