El desarrollo de Cádiz Así era la plaza de Sevilla antes de la Aduana

La estación, en los años 40 rodeada de jardines. La estación, en los años 40 rodeada de jardines.

La estación, en los años 40 rodeada de jardines. / D.C.

Aquí no hace falta recurrir al ordenador para pintar una imagen hipotética de la plaza de Sevilla ya urbanizada. Ni utilizar la imaginación para ver cómo quedaría todo lo que se ha puesto en papel para la reordenación de esta zona desde el PGOU de 1984. Nos basta con acudir a las fotografías antiguas que nos permiten meternos de lleno en la ciudad de décadas pasadas.

Si nos centramos en esta zona de la ciudad, una explanada producto en su mayor parte de un relleno a pie de los baluartes de Santiago y Santa Elena, veremos levantarse la primera estación del ferrocarril a medios del siglo XIX, apenas un apeadero, para ya contar con un nuevo y espléndido edificio ferroviario en el inicio del siglo XX, inaugurado en 1905 tras largos años de obras.

Jardines construidos frente a la fachada de la estación. Hoy ocupados por la Aduana. Jardines construidos frente a la fachada de la estación. Hoy ocupados por la Aduana.

Jardines construidos frente a la fachada de la estación. Hoy ocupados por la Aduana. / D.C.

Desde un primer momento se quiso adecentar la entrada a la ciudad por lo que en su fachada principal se construyeron unos pequeños jardines, que ayudaban a dar prestancia a la portada de la estación.

Lo que hoy es la plaza de Sevilla era entonces un recinto en formación. Era la gran puerta de acceso a la zona portuaria, con la primitiva Capitanía Marítima, y otras construcciones secundarias, desde almacenes a oficinas pasando por el obligado café-taberna.

La plaza de Sevilla en plena formación. La plaza de Sevilla en plena formación.

La plaza de Sevilla en plena formación. / D.C.

Pero de pronto nos encontramos con una imagen data a mediados de la década de los años 40. Se mantiene el jardín cada vez más frondoso, pero junto al mismo, entre la estación y la muralla de la Cuesta de las Calesas se ha adecentado el terreno y se ha abierto otra zona verde, a modo de un paseo urbano con pequeñas plazas interiores. Ocupaba bastantes metros, pues llegaba hasta la esquina del baluarte de Santiago. Es un adelanto de lo que es su día será el gran parque de la Muralla, más amplio que éste.

El desarrollo urbano de la ciudad, que también tocó de lleno a intramuros, se llevó por delante en la década de los 50 al jardín delantero. En su lugar se construyó la nueva Aduana, tapando la fachada principal de la estación. Vendría también la nueva Capitanía y a mediados de la misma década se construyó la gran fuente en el centro de la plaza en conmemoración de la puesta en servicio de la nueva red de abastecimiento del agua potable a la ciudad.

El jardín lateral acabó convertido en la terminal férrea en los 60 dando cabida también a un hostal y a las oficinas de la Caja Postal, que desaparecieron con el soterramiento y la nueva estación hace dos décadas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios