Cumpleaños

Cádiz es La Habana con 2.500 años más

  • El papel de puerto de entrada y salida del comercio con América ha estrechado durante siglos la relación de Cádiz con la capital cubana, que cumple sus primeros 500 años

La bandera de Cuba ondea en el Balneario de La Palma durante el rodaje de la película de James Bond La bandera de Cuba ondea en el Balneario de La Palma durante el rodaje de la película de James Bond

La bandera de Cuba ondea en el Balneario de La Palma durante el rodaje de la película de James Bond / Julio González

Cuentan que La Habana es Cádiz con más negritos y La Habana es Cádiz con más salero. Otros afirman que el Malecón, construido en el borde marítimo de la capital cubana entre 1901 y 1952, es hijo del paseo marítimo de la capital gaditana. Y que las murallas, las estrechas calles del casco antiguo o incluso la catedral de aquí son un espejo del urbanismo de la ciudad del Caribe. Copia de una y otra, también en los colores vivos de las fachadas de las casas, una marca de La Habana que en el Campo del Sur, en tiempos de Carlos Díaz, lo recuperamos con acierto, aunque con el tiempo se hayan ido perdiendo.

Cádiz se hermanó con La Habana hace una década. Eran, y son, tantos los lazos en común que daba igual la ideología política de los mandatarios de entonces: los conservadores del PP aquí, los comunistas de Castro allí. Lo que importaban eran siglos de historia más o menos en común.

Coincide el décimo aniversario de este hermanamiento con el 500 cumpleaños que en estos días celebra La Habana desde su fundación en 1520, en un expedición dirigida por  Diego Velázquez de Cuellar en que seguro que habría algún gaditano. Lo cierto es que cinco siglos más tarde no habrá representación oficial de nuestra ciudad en este evento por aquello de los costes del viaje.

Cuando nació La Habana, Cádiz ya tenía encima 2.500 años de historia. Tras los siglos de esplendor fenicio y romano, la ciudad de 1520 comenzaba a recuperar su brío, siempre apoyado en el comercio marítimo. Apenas unos años antes, Cádiz había dejado de pertenecer al duque de Cádiz, a la familia de los Ponce de León, y estaba bajo control de la Corona, dentro del proceso de acumulación de poder iniciado por los Reyes Católicos.

Cuenta Manuel Bustos en su Historia de Cádiz, publicada por Sílex, que "desde el siglo XV la Bahía era un centro en donde se habían acumulado provechosas experiencias marítimas, gracias a las navegaciones emprendidas por sus marinos en la Andalucía Occidental. Fruto de estas incursiones fue también el aprendizaje adquirido de cara a otras aventuras marítimas de más largo alcance (...). De esta forma, no podía ser extraño que Cádiz estuviera entre las candidatas a ser puerto de embarque del descubridor".

Aunque Sevilla tendrá pronto un papel preferente en el comercio con las nuevas colonias, la situación geográfica ideal de Cádiz le llevará a ser puerto de entrada y salida de los buques con el evidente apoyo de la Corona que en 1521, dos años después de la fundación de La Habana, recibirá el título de Muy Noble, que se unirá al de Muy Leal otorgado por los Reyes Católicos.

El Juan Sebastián de Elcano arribando al puerto de La Habana a finales del siglo XX El Juan Sebastián de Elcano arribando al puerto de La Habana a finales del siglo XX

El Juan Sebastián de Elcano arribando al puerto de La Habana a finales del siglo XX / D.C.

Aquí empezará una intensa relación centrada en el comercio y, con el paso de las décadas, una relación familiar. A modo de una gran terminal, el puerto de Cádiz conectará con todo el Caribe como puerto de referencia. La histórica Imprenta de la Revista Médica, propiedad del Diario de Cádiz a partir de su fundación, editará carteles anunciando viajes en barco tanto con carga de mercancías como de pasajeros. Hoy, en la Redacción de Diario de Cádiz se puede ver el anuncio de una de estas salidas, en este caso a finales del siglo XIX, del "Vapor Correo Ciudad Condal", con rumbo a Las Palmas, Puerto Rico, La Habana y Veracruz, especificando que en La Habana se podía hacer transbordo hacia Santiago de Cuba.

Los veleros traían y llevaban pasajeros y mercancías e incluso el correo que unía a familias pero también en los años más duros, servían de tráfico de esclavos y, sobre todo, de transporte a España de las riquezas de las colonias en la etapa más floreciente del Imperio. 

La variedad, así, era inmensa. Un ejemplo reflejado en el trabajo El puerto de Cádiz y el Atlántico Americano en su tráfico marítimo-mercantil desde el Diario Marítimo de la Vigía (1800-1840), de Mario Trujillo Bolio. Hace referencia del manifiesto de carga del bergantín español Anita con salida el 15 de abril de 1839 desde Cádiz con rumbo a La Habana: "100 cajas de azúcar, 77 pacas de algodón, 70 palos de caoba y 40 quintales de granadillo; al consignatario 4.000 cigarro; a don Pedro Felipe del Campo 100 tercios de tabaco; a don Juan Pétrez, 42 dichos idem; a don Juan Rafael Dorán, 35 cajas de azúcar; a Martínez Pinillo Hermanos, 50 dichas de idem, y un cajón con uñas de carey a la viuda de Ravelo; 47 pacas de algodón a D. Felix García; 7 cajas de azúcar a D. Mauricio Sevil; un cajón de dulce, a don Pedro Pasquel Vela; 1.000 cigarros y 2 onzas de dulce a D. Santiago Ferry.

Cádiz será también el puerto de salida de las tropas que, en el último tramo del siglo XIX, tendrán como misión sofocar la revolución independentista. Diario de Cádiz relatará de forma minuciosa estas partidas. Primero, con el calor popular, al poco con las críticas ciudadanas por una guerra que nadie entendía. El periódico será uno de los pocos españoles que contará con un periodista en La Habana, que dará cumplida cuenta del conflicto.

La antigua rotativa de Diario de Cádiz ya funcionando en La Habana La antigua rotativa de Diario de Cádiz ya funcionando en La Habana

La antigua rotativa de Diario de Cádiz ya funcionando en La Habana / D.C.

Un siglo más tarde, el propio Diario de Cádiz estrechó los lazos con La Habana. Cedió la rotativa de 1967, la primera que funcionó en la calle ceballos, que partió rumbo a la capital cubana para la impresión de el Guerrillero. De esta casa salió también la publicación del libro La Habana. Crónica en vivo, con textos de Antonio Rivera y fotografías de Joaquín Hernández Kiki, los dos convertidos en embajadores de Cádiz y Cuba.

La plaza dedicada a La Habana en Cádiz La plaza dedicada a La Habana en Cádiz

La plaza dedicada a La Habana en Cádiz / Jesús Marín

A la vez, la ciudad dedicaba a La Habana una plaza junto al estadio Carranza, mientras que en el casco antiguo abrían locales con el puro sabor cubano. Todo ello complementado por las Habaneras escrita en 1984 por Antonio Burgos y con música de Carlos Cano, una auténtico himno para las dos ciudades hermanadas hace una década:

"Desde que estuve, niña, en La Habana no se me puede olvidar tanto Cádiz junto a mi ventana, Tacita lejana, aquella mañana pude contemplar... Las olas de la Caleta, que es plata quieta, rompían contra las rocas de aquel paseo que al bamboleo de aquellas bocas allí le llaman El Malecón... Había coches de caballos, que era por mayo, sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra, y me traían, ay, tierra mía, desde mi Cádiz el mismo son ... El son de los Puertos, dulzor de guayaba, calabazas, huertos... Aún pregunto quién me lo cantaba..."

Estribillo "Que tengo un amor en La Habana y el otro en Andalucía, no te he visto yo a ti, tierra mía, más cerca que la mañana que apareció en mi ventana de La Habana colonial tó Cádiz , la Catedral, La Viña y El Mentidero... Y verán que no exagero si al cantar la habanera repito: La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz , La Habana con más salero".

"Verán que tengo mi alma en La Habana no se me puede olvidar, canto un tango y es una habanera, la misma manera tan dulce y galana y el mismo compás. Por la parte del Caribe así se escribe cuando una canción de amores, canción tan rica, se la dedican los trovadores a una muchacha o a una ciudad... Y yo, Cádiz , te dedico y te lo explico por qué te canto este tango que sabe a mango, de esta manera esta habanera de piriñaca y de Carnaval... Son de chirigota, sabor de melaza, Guantánamo y Rota... ¡Que lo canta ya un coro en la plaza!".

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