Campaña de ventas

El Black Friday genera división en el comercio

  • Los dueños de los establecimientos tradicionales ven una oportunidad para generar ventas mientras que otros consideran que es perjudicial para ellos

Un hombre mira el escaparate de un establecimiento con los anuncios del Black Friday. Un hombre mira el escaparate de un establecimiento con los anuncios del Black Friday.

Un hombre mira el escaparate de un establecimiento con los anuncios del Black Friday. / Lourdes de Vicente

Para muchos comerciantes, el mes de noviembre suele ser un tiempo de preparativos para la temporada navideña. No es un período en el que históricamente el comercio haya hecho buenos números, pero aún así, siempre se van posicionando para la llegada del mes de diciembre.

Escaparates llenos, pedidos, productos novedosos... Todo se mueve en torno a la venta y al marketing para la temporada de fiestas. Además, en los últimos años, a esto se le añade un fenómeno comercial que ha sacudido por completo el mundo de las ventas mediante grandes rebajas en tiendas y almacenes. Es el denominado Black Friday (Viernes negro).

Rebajas del 5, 10, 20, 30, o incluso 50% en artículos y productos se anuncian en los escaparates de muchos establecimientos en todo el mundo desde hace algunos días. Las promociones y descuentos en la tiendas no suelen generalizarse en todos los productos. Solo una selección de éstos son a los que se les hace una rebaja de precio. En algunos casos, estos productos suelen estar en stock o ser unidades limitadas, lo que hace que el comprador se interese más en acudir cuanto antes al establecimiento.

La mayoría de las grandes superficies comerciales de la provincia se inundan de ofertas y promociones haciendo que miles de personas adelanten compras aprovechando la bajada de precios. “Todo lo que podamos ahorrarnos bueno es”, comentan dos jóvenes que pasean por la calle Pelota. “Aprovechas y ya tienes casi todas las compras para navidades medio hechas. Después son cuatro cositas las que te quedan por comprar”.

Pero no sólo las grandes superficies se apuntan a esta moda. Entre los pequeños comerciantes en la capital gaditana, hay división en las opiniones acerca el Black Friday. Los hay que ven en este una oportunidad para engordar la caja. Otros, después de haberlo comprobado, comienzan a guardar cierto recelo a esta moda.

Lo cierto es que a partir de hoy, establecimientos como Calvichi´s, La Cápsula, Express Phones, o Player Vs Player, entre otros muchos, hacen con toda normalidad ofertas durante este fin de semana. De hecho, este último, lo alarga hasta el lunes con el llamado Cyber Monday, una variación del Black Friday para hacer compras online.

Desde la asociación Cádiz Centro Comercial apoyan abiertamente el Black Friday. Su presidente, Manuel Queiruga, considera que esta semana es un revulsivo para las ventas del mes de noviembre, que suele comenzar algo peor. Y es que Queiruga afirma que la gran mayoría de los comercios de la asociación se suman a esta campaña haciendo ofertas y promociones.

Incluso muchos establecimientos lo hacen, no sólo durante este fin de semana, sino, durante la semana entera. Es el caso del comercio de Queiruga, quién espera que las ventas en su tienda aumenten en un 45% durante esta campaña. Todo esto si el tiempo lo permite, ya que, como comenta otro comerciante, “con lo que le cuesta a la gente venir al centro, si encima llueve...”.

Pero otros muchos comerciantes del centro no opinan lo mismo. Joaquín es el encargado de la Papelería Las Cortes, antigua Papelería Alfa, y opina que “esto del Black Friday” es una moda que no le afecta en las ventas. “El año pasado lo puse, y no afectó. Ni mal ni bien. La misma gente entró”. Aún así, Joaquín también hará ofertas durante este viernes, porque no quiere “sentirse una excepción”.

Agustina, de Calzados Bernal, está en la misma línea. Reconoce que durante este fin de semana se ve más gente por las tiendas pero cree que con el Black Friday sólo sacan tajada las grandes superficies y centros comerciales.

Y también los hay radicalmente opuestos. Eva y Marisa, de la tienda Filigrana; Julia, de la tienda de regalos La Suiza y Fernando, de la Fontanería Flores, ven en el Viernes Negro un peligro para el pequeño comercio, que no puede competir rebajando los precios tanto como hacen los grandes comercios.

“El Black Friday afecta mucho a la tienda multimarca pequeña como es la nuestra” cuenta Eva, gerente de Filigrana Complementos, en la calle Nueva. Afirma que les hace daño “porque nosotros estamos durante todo el año compitiendo con las grandes superficies en precios, márgenes... Si viene una campaña de descuentos, se nos va el margen de beneficio”.

Fernando es dueño de una tienda en la que vende electrodomésticos, elementos de ferretería y de fontanería. Explica como desde la década de los 80 hasta ahora ha tenido que cerrar dos comercios por la competencia asfixiante que le hacían las grandes superficies. Fernando está convencido de que el problema general del pequeño comercio son éstas. “Lo hicimos hace dos o tres años, y no notamos nada. Así es como las grandes superficies matan poco a poco al comercio de barrio”. Coinciden en que lanzar ofertas a mitad de temporada no son sino un impulso a las ventas de sus competidores.

Son algunos ejemplos de cómo pequeños negocios tradicionales resisten contra viento y marea la competencia que estas grandes compañías le hacen. Unos uniéndose a las ofertas, y otros evitándolas, al menos durante hoy.

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