Socialismo de yate y chalet

SOCIALISMO DE YATE Y CHALET

Manu,

Lo del pregón fue un mitin en toda regla. Usaste el Carnaval de Cádiz —una fiesta que pertenece a todos— para ridiculizar a una parte de España que también te ha seguido y respetado durante años.

Y lo de la entrevista con Jordi Évole terminó de retratarte. “Socialismo de yate y chalet”. Lo dijiste tú. Presumiste de tu yate en Puerto Banús, de marisco y de privilegios con una suficiencia que resulta ofensiva para muchos pobrecitos.

Mira, precisamente mi mejor amigo en la carrera de Arquitectura Técnica en Sevilla fue Javier Romero López, profundamente socialista y hermano de Carmen Romero, esposa de Felipe González. Y con él me llevé extraordinariamente bien. Compartíamos estudios, siempre juntos en clase, estudiamos juntos en su casa o en la mía, amistad y respeto. ¿Sabes por qué? Porque jamás cruzamos las líneas que no se deben cruzar cuando hay convivencia. Pensábamos distinto, sí, pero nunca nos ridiculizamos ni utilizamos la política para dividirnos. Eso era convivencia real entre derecha e izquierda. Eso era respeto.

Hoy echo en falta esa altura. Echo en falta esa manera sana de discrepar sin convertir cada escenario en una trinchera.

Piensa en esas familias trabajadoras que mes tras mes hacen auténticos malabares para llegar a final de mes. Familias que creen en discursos de justicia social y que escuchan cómo hablas, entre risas, de yate, de chalet y de gambas mientras repartes superioridad moral.

El problema no es que tengas dinero.

El problema es la arrogancia con la que lo exhibes mientras caricaturizas a quienes no piensan como tú.

Convertiste un pregón de Cádiz en mitin. Convertiste el humor en trinchera. Y convertiste el compromiso social en un discurso perfectamente compatible con el lujo.

Para mí, a partir de ahora, ya no eres el comunicador que creía. Eres el del yate, el chalet y las gambas.

Y conmigo, se acabó.

José María Parra Fernández

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