Nostalgia. Por Fernando Santiago
NOSTÁLGICOS
Como canta el maestro Joaquín Sabina, no hay nostalgia peor que añorar aquello que jamás sucedió. Me vino la cabeza este verso porque el jueves se cumplen 40 años del referéndum de la OTAN que perdimos estrepitosamente quienes defendíamos el no, y ganó Felipe de manera abrumadora, con la Alianza Popular de Fraga mirando a otro lado. Aquella campaña fue horrorosa, un vicepresidente de la Diputación, ya fallecido, tenía sobre su mesa un recorte del periódico con los nombres de quienes rechazábamos la entrada en la Alianza para adoptar las represalias que estuvieran a su alcance, al mismo Fernando Quiñones, que se recluía a escribir en un altillo de la primera planta del Palacio Provincial (el Altillo de Padilla) lo expulsaron de allí por orden de aquel vicepresidente de infausto recuerdo, campaña que hicieron unos cuantos funcionarios de la Diputación que se juntaban en un aula de Valcárcel para trabajar por el PSOE en su horario laboral y con medios públicos, por citar un caso. Recuerdo que en la campaña se negó a participar la chirigota Los Carreros de la Alianza, tipo creado para el rechazo de la OTAN pero que Paco Rosado, tan anarquista, se escondió para no mojarse. Recuerdo aquellos carnavales en los que le dimos la brasa a Ramón Vargas Machuca y a Fermín Moral con “a ritmo de chirigota, saldremos de la OTAN”, carga que aceptaron con deportividad, todo hay que decirlo. Ahora hay gente que le quita el polvo a las chapas de aquella campaña igual que las del rechazo a la guerra de Irak donde nos metió Aznar con sus delirios de grandeza, como el que busca en una caja la foto del colegio , o de aquella excursión juvenil donde se fraguaron varios romances, como el que busca la cinta VHS que ya no se puede ver pero que tiene unas imágenes maravillosas, aquellos tiempos , por más que nos empeñemos, no volverán, por mucho que rescatemos los restos del naufragio, aquellos jóvenes idealistas son los puretas que van ahora a las manifestaciones. Nostálgicos los cayetanos que añoran el franquismo que no han vivido, no pueden recordar la represión, las penas de muerte, las palizas en la comisaría de Isabel la Católica, no existía el divorcio ni el derecho al aborto, no se podía votar ni hacer huelga, no se podía opinar contra el Gobierno, en el patio del colegio se cantaba el Cara al Sol, nos obligaban a ir a los campamentos de la OJE, la religión era obligatoria. Nadie en su sano juicio puede sentir nostalgia de aquello, y mucho menos quienes no lo vivieron, por mucho que se haya puesto de moda el partido que defiende aquella dictadura, Vox.
Fernando Santiago
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