LA DESAPARICIÓN DEL SARNA. Por Fernando Santiago

LA DESAPARICIÓN DEL SARNA

Ya no quedan almaceneros en Cádiz. Resistieron a duras penas la llegada de los híper , desde Hipercádiz a Supersol. La gente iba a las grandes superficies de la Bahía, sobre todo en Bahía Sur y El Puerto “hemos estado en los cinco continentes y en algunos hipercores” decía el cuarteto , tras la desaparición de COAECO, Cobreros y otros tan de moda “colomatos de mi tierra tristemente marginados, unos cantan a La Caleta, yo canto a los colomatos”. Poco a poco el clásico almacenero de barrio ha desaparecido, ese montañés que llegó a Cádiz como chicuco de un familiar “somos chicucos de Villacarriedo y hasta boñiga llevo en los dedos, cuatro vacas en la montaña y no me lavo ni las lagañas”, la gente compraba fiado , iba al montañés y le pedía 100 gramos de jamón “bien despachaos, que son para un enfermo” o un cartucho de garbanzos con un trozo de tocino y un hueso de jamón para el puchero. Poco a poco los montañeses prosperaron, los sustituyeron los yunqueranos que venían de la Sierra de Málaga con ese mismo espíritu ahorrativo. La proliferación de los supermercados de barrio ha acabado con ellos, ahora en cada esquina hay un Carrefour o han abierto una tienda de El Jamón, por no hablar de los dos Mercadonas que hay en la ciudad, en San Severiano y en Loreto y el Supercarmela de la Zona Franca, así que el almacenero gaditano de toda la vida está a punto de desaparecer, la puntilla quizás sea la transformación de los locales comerciales en viviendas que el Ayuntamiento ha puesto en marcha, cuando los dueños vean que les es más rentable cambiar el uso del comercio , ya se sabe que la ley de la oferta y la demanda es implacable, el capitalismo es lo que tiene. Al almacenero, sobre todo si era de la Montaña, le llamaban El Sarna, porque tenían abierto mañana, tarde y noche, sábados y domingos , llegaron a tener una copla de carnaval, de la chirigota del Gómez, con la música de Kiko Veneno de El Lince Ramón , en este caso El Sarna Ramón “anda sal y que te dé el sol, que al final tu yerno lo va a heredar tó”. Hasta los antiguos híper están en franca decadencia, a ver lo que duran, hay gente que compra por internet y recibe los pedidos en casa, Mercadon tiene prohibido que se les dé propina a sus repartidores así que el chicuco también ha desaparecido. Solo queda el Centro Cántabro en la Avenida de Portugal, reducto de lo que fue la colonia montañesa , a los que se llamaban jándalos. Los almacenes de General Luque, San Francisco o Sopranis no están de guardia para una urgencia, lo máximo es una gasolinera.

Fernando Santiago.

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