Los comunes afanes. Por Fernando Santiago
LOS COMUNES AFANES
La política cambió en el momento en el que se convirtió en un trabajo, ahí se jodió Perú. En los primeros años de la democracia los políticos simultaneaban su actividad profesional con su dedicación a la cosa pública, a cambio de una dieta exigua, ahora la mayoría son profesionales que no tienen donde volver. Carlos Díaz venía de Mutualidades y allí volvió, Josefina daba clase en Salesianos y se reincorporó a su puesto , Manolo Gómez volvió a dar clases igual que Rafael Román. Hipólito García volvió a la Aeronáutica. En aquella primera corporación Pepe Sáez tenía una librería de donde sacaba tiempo para su dedicación como concejal, igual que Pepe Mena en su taller, Antonio Ramos en la Aeronáutica, Armando Ruiz en su despacho legal igual que Carlos Rosado, Moncho Pérez y todos los demás. Había profesores, ingenieros . La mayoría iban al Ayuntamiento en sus ratos libres, solo por vocación . Poco a poco ser concejal se convirtió en un trabajo remunerado, al principio con la austeridad que le caracterizaba a Carlos Díaz, que se negó a que hubiera asesores lo que no se notaba en la gestión. Ahora hay una legión de liberados y personal de confianza. La política es una industria , con millones de euros del erario destinados a pagar el gasto que supone , incluso los Kichis que parecía que venían a cambiar las cosas, se acomodaron al sistema con entuisasmo. Viene a cuento del concejal de Servicios Sociales que percibe una indemnización de dinero público que le permite mantener su trabajo privado como director de la residencia de ancianos de Fragela. Está bien que la gente mantenga su empleo y le dedique a la política su tiempo de ocio, la paradoja de que la actuación de Pablo Otero en Fragela se ha convertido en algo público, ha sido al despedir a una trabajadora que quería montar el Comité de Empresa. Soy muy partidario de que los concejales no tengan dedicación exclusiva porque en la mayoría de los casos no hace falta, pero hasta los concejales de Adelante que presumían de ser activistas, los liberaron a todos y contrataron decenas de asesores, cuando tenían la oportunidad de ser activistas de sus vecinos, trabajar por los gaditanos sin recibir nada a cambio, solo por el compromiso. Ahora en el PP hay cuatro concejales con responsabilidades importantes que no tienen dedicación exclusiva y algunos que no tienen nada que hacer (participación ciudadana, vivienda, igualdad) viven la política como un trabajo,los contrastes entre lo que debería ser y lo que es. Por los comunes afanes dejad los particulares, escrito en Toledo.
Fernando Santiago
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