Almería

"Gabriel está con sus peces. Fin del cuento de la bruja"

  • Los padres del menor fallecido dan una lección de respeto y piden más esperanza y menos odio desde el centro de la plaza de la Catedral y junto al cuerpo de su hijo

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Los padres de Gabriel quieren creer que esta pesadilla se torna cuento, y que lo hace con el argumento del relato que Patricia recibió anteayer. En él dice que "nosotros no hemos perdido, si no que mi hijo ha ganado. Y ha ganado no sólo porque ha desaparecido la bruja mala del cuento, sino por la cantidad de cosas buenas que ha sacado y sacará de nosotros".

Ángel y Patricia han dado una lección de respeto y han sabido empatizar con el cariño de millones de personas. Por eso, ayer, tras la celebración del funeral en la Catedral, quisieron devolver el afecto prestado. Con su hijo al lado, al fin, y desde el centro de la plaza, correspondieron con un último mensaje: "Gracias a todos. De todo corazón. Muchas gracias por el apoyo y el cariño que nos habéis dado estos días. Sois muy grandes. Nos habéis llevado en volandas a buscar a nuestro hijo, nos habéis llevado en brazos, nos habéis hecho fuertes".

La familia de Gabriel no quiere venganza, solo pide justicia. Han hecho extenso su deseo de aniquilar la rabia y convertirla en 'pescaítos', en esperanza. Lucharán para que el odio no les acompañe por el restos de sus vidas, seguramente porque han comprendido que la mejor forma de levantarse es recordar que todo lo que han aprendido de esto, de su pequeño, es que les hará fuertes de cara al futuro. Así que su primera intención es olvidarse de Ana Julia, la mujer que, supuestamente, les ha intentado quebrar la vida: "Sabemos que Gabriel estará ya jugando con sus peces y la bruja ya no existe. Sacadla de vuestras cabezas", sentenciaba Patricia, a la vez que imploraba en último deseo en nombre de su hijo: "Que todo el mundo en su nombre ponga la canción de los Girasoles. Me gustaría pediros eso porque fue de las últimas canciones que bailamos juntos".

"Le canto a los valientes / que llevan por bandera la verdad / a quienes son capaces de sentirse en la piel de los demás / los que no participan de las injusticias / los que no miran a otro lao". Esa era la parte preferida de Gabriel y así lo hizo saber su madre en la concentración del pasado viernes en Puerta Purchena. ""Mi hijo decía que esta canción parecía estar hecha para él. Son canciones llenas de mensajes de vida y esperanza que apelan a lo mejor que tienen las personas y es que Gabri ante todo era un niño muy sensible y solidario que no podía ver ni una pena", explicaba al mismo tiempo que sin mirar Ana Julia le suplicaba que le devolviera a su hijo, pues, para entonces, los padres del menor ya sabían que la dominicana era la principal sospechosa de la Guardia Civil.

Sin embargo, ayer, en la Plaza de la Catedral no hubo ni un ataque hacia la presunta autora del crimen. No era el momento, aunque a nadie se le fuera de la cabeza, la indiferencia fue absoluta. Solo hubo palabras de ánimo. Aplausos y las frases a coro que han acompañado a la familia de Gabriel durante estos trágicos días: "Todos con Gabriel", "estamos con vosotros" y "no estáis solos".

El cortejo fúnebre que conducía los restos mortales del pequeño de ocho años, en un vehículo blanco colmado de coronas de flores del mismo color, que partía de Diputación, enfiló la entrada a la plaza pasadas las 10:45 horas, escoltado por una comitiva de agentes de la Policía Local y envuelto en una cerrada ovación con la que se ha querido transmitir el respeto ante el dolor de unos padres, Ángel y Patricia, que recibieron continuos gestos de cariño con los asistentes con la mano puesta en sus corazones. Los padres descendieron juntos de un vehículo gris que seguía al coche fúnebre y juntos, abrazados, caminaron tras el ataúd hasta su entrada en La Catedral. Antes, Patricia jaleaba con la mano para que los aplausos dirigidos a su hijo sonaran con más fuerza, atronando una mañana gris marcada por los lazos negros de luto y 'pescaítos' floridos en forma de corona, al grito de 'Todos somos Gabriel'. Ángel rompía a llorar.

Fueron casi 5.000 personas las que acudieron a la plaza de La Catedral de Almería para dar su último adiós al niño Gabriel Cruz y asistir a la misa funeral oficiada por el obispo de la diócesis almeriense, Adolfo González Montes, y que siguieron a través de una pantallas gigante colocada a la derecha del pórtico de entrada del templo ya que las exequias se han celebrado con única presencia de familiares, allegados y autoridades tanto civiles como militares.

En el interior del templo, con un fuerte olor a incienso, se encontraban ya la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien no se separó de la bufanda azul que era la favorita de Gabriel y que su madre ha llevado durante los 12 días de su búsqueda sin descanso, y la presidenta de la Junta andaluza, Susana Díaz, entre otros.

La misa funeral dio comienzo y la plaza ha guardado silencio. Algunos asistentes llamaban la atención de los empleados de la funeraria para hacerles entrega de ramos de flores que eran colocados sobre el coche fúnebre. Mientras, el obispo daba consuelo a los familiares del Gabriel, "un niño alegre y bonito, sonriente, que nos había cautivado a todos".

En entierro se celebró en Hernán Pérez, núcleo cercano a Las Hortichuelas, lugar en el que desapareció el pequeño Gabriel. Y así, de esta forma, termina casi todo. Ahora, la familia tendrá que enfrentarse a la ausencia de su hijo. Deberá hacer valer el apoyo de los suyos y tendrá que rehacerse de los momentos caída en picado cuando miren al lado y el 'pescaíto' no aparezca.

La justicia empezará a hacer en breve su trabajo. La Guardia Civil ya tiene en su poder la declaración de Ana Julia Quezada en la que se confiesa como autora del crimen, aunque queda por determinar cómo y por qué. Ya que aunque ella asegure que la muerte se produjo con un hacha, la autopsia confirmó que se produjo por estrangulamiento.

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