Coaching

Cinco claves para no sentirnos solos

  • Cuando el sentimiento de soledad emocional se instala en una persona trae consigo tristeza, angustia, ansiedad e incluso depresión. Aprender a conocerlo y saber cómo gestionarlo resulta crucial para preservar la salud

Ilustración Ilustración

Ilustración / Sara Pequeño

El actor Robin Williams, uno de los mayores cómicos que Hollywood ha conocido, es el vivo ejemplo de una persona brillante y exitosa que en apariencia lo tenía todo, pero que se sentía sola. Este fue uno de los desencadenantes de la depresión que padecía y que, a la postre, le arrastraría a una muerte prematura.

El dolor que provoca el sentimiento de soledad puede desembocar cambios celulares y producir enfermedades. Se trata de un malestar del alma que acaba teniendo un impacto directo en la salud del cuerpo. No en vano, estudios recientes demuestran que un tercio de las enfermedades tienen un origen más emocional que físico. En este sentido, la prestigiosa revista Perspectives on psychological science, apunta que la soledad se asocia a una mayor incidencia de patologías cardiovasculares y psiquiátricas. Así, el sentimiento subjetivo de soledad aumenta el riesgo de muerte un 26%. Si además va acompañada de aislamiento, la probabilidad sube de un 29% a un 32%, superando al riesgo de depresión, que ascienden a un 21%.

Estar solo es el sentimiento objetivo de estar sin compañía. Sentirse solo es un sentimiento más subjetivo, de vacío interior, auto destructivo. Aún estando en compañía nos sentimos solos. La persona que elige aislarse estando solo suele cursar con un cuadro depresivo, habiendo dejado llevar su inicio de tristeza al extremo.

Dejar de sentirse solo requiere un cambio que ha de nacer desde nuestro interior. Para ello es necesario aprender a regular las emociones y los estados de ánimo. Indagar y trabajar sobre uno mismo, eliminar creencias que nos limitan y buscar herramientas internas que nos permitan tener una vida social plena y un interior saludable.

Conocimiento de qué es la soledad

Conocer el proceso de la soledad, así como las emociones que la envuelven es fundamental para poder gestionarla. La soledad en sí puede llegar a hundir al más fuerte pero cuando se percibe como un proceso, como así lo narro en mi libro La Magia de la soledad, es una bendición enmascarada. Es, sin duda, la oportunidad inherente de aprender a conocerse y amarse a uno mismo.

Autoconocimiento

El autoconocimiento es la base de la inteligencia emocional. Nos enseña que somos responsables de nuestras vidas, creadores de nuestra realidad y libertad. Para aprender a conocernos debemos sumergirnos en nosotros mismos, realizar introspección, analizarse, reconocer emociones, sentimientos. Aprender a discernir, corregirnos y transformarnos en aquello que deseemos ser.

Alquimia del pensamiento

Conocer la mente y los mecanismos de pensamiento nos facilitará realizar la alquimia del pensamiento. Consiste en transformar los pensamientos auto destructivos en constructivos con el objetivo de proporcionarnos una mejor calidad de vida y bienestar.

Empoderamiento /amarse a uno mismo

Aprender a amarse a uno mismos es requisito indispensable para mantener el cambio que deseamos producir. Ser agradecidos, aprender a perdonar, liberarnos del miedo, aumentar nuestra autoestima, saber decir no, son herramientas básicas para nuestro empoderamiento y fortaleza interior.

Propósito de vida

Saber cuál es tu propósito es saber hacia dónde has de dirigir tu vida. Un propósito es una sinergia entre lo que te apasiona y tus talentos y depende exclusivamente de ti. El propósito de vida te ayuda a seguir adelante a pesar de las adversidades y acontecimientos externos. Es un motor motivador de vida.

En definitiva, sentirse solo es un estado que se puede cambiar.  

"No es lo que nos pasa, sino cómo lo percibimos y somos capaces de darle solución”.  

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