El Alambique

José / Antonio / Tejero

decíamos ayer

28 de junio 2014 - 01:00

COMO ya sentenció en su día el ascético fray Luis de León y con posterioridad el profesor Miguel de Unamuno desde la Salamanca universitaria de los años 30, hago mía la frase "decíamos ayer". Y es que ha pasado nada más y nada menos que una década desde que escribí el último artículo en este rincón de la opinión, que a todas luces es una de las razones más acertadas para ejercer la democracia y la salud social de forma plena. Por aquellas fechas esta columna se denominaba con el reconstituyente y gaditano nombre de Candié, y algunas plumas de entonces, de manera contumaz, se siguen manteniendo a pie de trinchera. Eso sí, peinan algunas canas de más, y como el bueno de fray Luis también se han vuelto ostensiblemente un tanto más ascéticos, que es en definitiva la mejor manera de atravesar los tiempos de crisis.

De esta guisa me uno a la mesa de póquer, con las cartas debidamente marcadas, cuan buen tahúr, para echar la partida junto al sagaz vecino Pepe Mendoza, al profético político Paco Lambea y al observador desde la lontananza Emilio Cañas, todo ello con el debido respeto de su señoría Manolo Morillo, a los que leo despaciosamente y con la necesaria prestancia y paciencia para intentar comprender sólo una pequeña parte de lo que está pasando entre el puente del río San Pedro y la puerta de la Base de Rota, menuda paradoja… El santo que tiene las llaves de todos los cielos no tiene la de la puerta que llega a la frontera de Cocacolandia.

En esta década nada prodigiosa por cierto para nosotros, El Puerto ha tenido cuatro alcaldes; tres ilustrísimos (Hernán Díaz, Fernando Gago y Enrique Moresco) y un excelentísimo (Alfonso Candón), por su condición de diputado de la Cámara Baja. Muchos metros de polígonos en detrimento, como en los vasos comunicantes, de un centro urbano comercial al que le cuesta demasiado remontar. Pactos compactos; de izquierdas, derechas, independientes, nacionalistas. Sentencias judiciales, pero también ciudadanas que son más difíciles de cumplir. Vuelos altos en las empresas del sector aeronáutico, que pretenden despegar con fuerte viento de cola desde la carretera de Sanlúcar. Y por último un lugareño que deberá cambiar de actitud derrotista por simple salubridad. Comenzamos…

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