cine Curiosidades de los primeros años del séptimo arte

Los escándalos silenciados

  • Los actores de cine mudo, que impulsaron el despegue de Hollywood como industria cinematográfica, empezaron a sentirse estrellas al tiempo que protagonizaron casos escabrosos de gran repercusión

El nombre de Hollywood viene de dos misioneros que a finales del siglo XIX compraron el terreno donde se erigiría la futura Meca del Cine con el objetivo de levantar allí una nueva Jerusalén. Por una de estas ironías con la que al destino le gusta demostrar frecuentemente que somos un juguete en sus manos, se acabó erigiendo la más sofisticada Babilonia que imaginarse pueda. A primeros de los años 20 Hollywood estaba iniciando su escalada como principal industria del entretenimiento, y cientos de jóvenes dejaban sus vidas en Oklahoma y similares para probar suerte como artistas. Mucho dinero empezó a correr, y la fama fue asumida por los actores de diversa manera, pero frecuentemente se creyeron los reyes del mundo, con licencia para hacer los que les viniese en gana, como buenos dioses del siglo XX. Como es obvio, campañas moralistas de todo pelaje empezaron a clamar contra aquel antro de corrupción que había crecido de forma vírica. Estas fuerzas tuvieron en los primeros años 20 bastante predicamento, hasta el punto de conseguir que la industria cambiase las reglas. Para ello ayudaron mucho una serie de escándalos que convenientemente aireados por la pujante prensa amarilla tuvieron bastante impacto en su época. Escándalos con todos los ingredientes, sexo, droga, poder y alcohol, que recordemos era ilegal en los locos y rugientes años 20.

El primero fue el que envolvió a la dulce y virginal Olive Thomas, joven actriz de gran popularidad que se casó con Jack Pickford, hermano de la megaestrella Mary Pickford. Fueron un consorcio tipo Brangelina de la época. En 1920 se fueron a una segunda luna de miel, que enmascaraba sus problemas conyugales. En su hotel ella apareció muerta, envenenada por mercurio. Esto disparó las especulaciones. Se aseguró que días antes la pareja había visitado los peores tugurios parisinos, donde se vendía droga. El golpe definitivo lo dio la detención de un oficial de la armada estadounidense que se sacaba un sobresueldo como narcotraficante y confesó que la envidiada pareja estaba entre sus clientes. Hoy en día parece además confirmado que Thomas llegó borracha perdida esa noche al hotel y tomó el mercurio, que formaba parte de un tratamiento antisífilis de su esposo, por error. En cualquier caso, fue el primer indicio que entre las sonrisas lanzadas por las portadas de las revistas y la verdadera vida de los que las lucían había abismos que a veces no era conveniente cruzar.

El peor escándalo llegó empero en septiembre de 1921, con un protagonista muy significado, Roscoe Fatty Arbuckle, un cómico que representaba muy bien lo que era Hollywood. Era un antiguo fontanero que cuando acudió a casa de Mack Sennett, el patriarca de la comedia americana, llamó la atención de su cliente, que lo fichó para su compañía. Fue una intuición genial, pues Fatty se convirtió en un actor al que incluso el egocéntrico Chaplin reconoció como maestro, en una de sus escasas bajadas del pedestal. En el mes y año citado, Fatty montó una fiesta para celebrar un contrato millonario que fue su tumba. En ella, una aspirante a actriz, Virginia Rappe, se sintió mal y pocos días después murió de peritonitis. Pero una amiga suya acusó al cómico de haberla violado con una botella, consiguiendo llevarlo a los tribunales. En tres juicios Arbuckle fue declarado inocente, pero su carrera quedó destruida para siempre. Los moralistas y los que veían a Hollywood como el reino del mal arreciaron sus ataques, poniendo nerviosos a los ejecutivos de los estudios.

La puntilla llegó en febrero de 1922, cuando apareció asesinado William Desmond Taylor, popular director de la época. Marcó una tendencia en las muertes misteriosas de Hollywood, ya que primero se enteraron los jefazos de los estudios que la policía. El caso demostró lo peor de la industria, cuando se supo que Taylor no se llamaba así, que tenía un pasado oculto, que populares actrices estaban por la escena del crimen llevándose material comprometedor. Este asesinato tuvo una deriva curiosa. No se resolvió en su momento, pero en 1967 el cineasta King Vidor, buen amigo del finado, retomó el asunto y descubrió la verdad, en un caso digno de la mejor novela negra, ya que mezclaba corrupción política, chantaje sexual, etc. Deprimido por los resultados, archivó la investigación, hasta que en los años 80 fue descubierta por su biógrafo póstumo Sidney Kirpatrick, que la publicó en un absorbente libro, Un elenco de asesinos. En cualquier caso, el escándalo Taylor hizo que la industria reaccionase. Formó la MPPDA, la patronal del sector aún vigente, y fichó como presidente al político republicano Will Hays, que creó el famoso código con su nombre que regulaba el contenido moral de los films y 'limpió' el sector para evitar escándalos, haciendo que se formasen listas negras de actores que estaban en riesgo de salir en los papeles por su comportamiento.

Aún tuvieron que lidiar con varios asuntos, como la muerte por sobredosis de la estrella Wallace Reid en 1923, la boda de Chaplin con la adolescente Lita Grey en 1924 tras dejarla embarazada, única forma de evitar la acusación de estupro, y la misteriosa muerte de Thomas H. Ince, popular director de westerns, a bordo del yate de William R. Hearst. El veredicto oficial fue ataque cardíaco, pero testimonios apuntaban a que Ince fue desembarcado con heridas de bala. Pero los agentes de prensa y demás ya sabían lo que había que hacer para desviar el escándalo, en una labor de ocultamiento que duraría todo el período dorado de Hollywood.

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