Finiquito tras el despido: los plazos legales para el pago y cómo reclamar si hay retrasos
Aquellas empresas que se demoren más del plazo establecido tendrán que pagar una multa por el retraso
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Cuando termina una relación laboral, ya sea por despido, finalización de contrato o baja voluntaria, el trabajador tiene derecho a recibir el finiquito, un documento clave que liquida todas las cantidades pendientes entre empresa y empleado.
Sin embargo, no siempre se paga en el momento debido. Muchos trabajadores se preguntan cuánto tiempo tiene la empresa para pagar el finiquito y qué ocurre si ese dinero llega tarde. La legislación laboral en España establece varios criterios claros y también mecanismos para reclamar.
Qué es el finiquito y qué incluye
El finiquito es el documento que refleja las cantidades que la empresa debe al trabajador cuando termina la relación laboral. No es lo mismo que la indemnización por despido, aunque a veces ambas se entregan al mismo tiempo.
En este documento se calculan todos los conceptos pendientes, entre ellos:
- Salario de los días trabajados del mes en curso
- Vacaciones generadas y no disfrutadas
- Parte proporcional de las pagas extraordinarias
- Horas extra, incentivos o pluses pendientes
En muchos casos, el finiquito se firma el último día de trabajo, momento en el que también debería abonarse el dinero correspondiente.
Sin embargo, firmar el documento no significa renunciar a reclamar si el trabajador no está de acuerdo con la cantidad. Es posible firmarlo con la anotación “no conforme” para revisarlo posteriormente.
Cuánto tiempo tiene la empresa para pagar el finiquito
Aunque lo habitual es cobrarlo al finalizar el contrato, la empresa puede tener un pequeño margen para realizar el pago.
La normativa laboral establece que el plazo máximo suele situarse en torno a 10 días hábiles desde el fin de la relación laboral, según la interpretación del Estatuto de los Trabajadores y la práctica jurídica.
Este periodo se utiliza especialmente cuando el pago se hace mediante transferencia bancaria o cuando la empresa necesita cerrar el cálculo de las cantidades pendientes.
En la práctica, pueden darse tres situaciones:
- Pago inmediato: el mismo día del despido o finalización del contrato.
- Pago en pocos días: si el dinero se ingresa por transferencia.
- Retraso irregular: cuando pasan más de 10 días y no hay explicación.
Si el trabajador no recibe el dinero dentro de ese plazo, puede iniciar una reclamación formal.
Qué hacer si la empresa no paga el finiquito
Cuando el pago se retrasa, lo recomendable es actuar cuanto antes para dejar constancia del impago.
Los expertos en derecho laboral suelen recomendar seguir estos pasos:
- Contactar con la empresa para comprobar si se trata de un error administrativo.
- Enviar una reclamación formal, preferiblemente por burofax o correo electrónico.
- Presentar una papeleta de conciliación ante el servicio de mediación laboral.
- Si no hay acuerdo, interponer una demanda en el juzgado de lo social.
El trabajador dispone de hasta un año para reclamar las cantidades del finiquito, contado desde la fecha en que debió abonarse.
Incluso si la empresa atraviesa problemas económicos o entra en concurso, el derecho a cobrar sigue existiendo, ya que puede intervenir el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).
La multa por pagar tarde el finiquito
El retraso en el pago del finiquito puede tener consecuencias económicas para la empresa. Si se demuestra que la empresa ha pagado fuera de plazo sin causa justificada, puede verse obligada a abonar una indemnización por mora equivalente a un día de salario por cada día de retraso, con un máximo de 30 días de sueldo.
Cuanto más tarde se pague el finiquito, mayor será el coste para la empresa. Por este motivo, muchas compañías prefieren liquidar la cantidad lo antes posible para evitar sanciones o conflictos judiciales.
Un documento clave al terminar un trabajo
El finiquito es uno de los documentos más importantes al finalizar un empleo. Aunque muchas veces se firma de forma rápida, conviene revisarlo con calma para comprobar que todas las cantidades son correctas.
Un simple error en el cálculo de vacaciones o pagas extras puede suponer cientos o incluso miles de euros de diferencia.
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