Un experto advierte de la preocupante crecida del mar en los últimos años

La subida del mar y los temporales intensos amenazan las playas e infraestructuras del litoral

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Efectos del temporal en la playa Victoria de Cádiz.
Efectos del temporal en la playa Victoria de Cádiz. / Germán Mesa

El mar está ganando terreno sin hacer ruido. Cada invierno deja imágenes más frecuentes de paseos anegados, arena desaparecida y viviendas a escasos metros del agua. Expertos en dinámica litoral advierten de que el nivel del mar está aumentando de forma constante y ya condiciona lo que ocurre en la costa.

Según las mediciones actuales, el nivel del mar está aumentando a un ritmo aproximado de 4 milímetros al año, una cifra que supera previsiones anteriores. Aunque a simple vista parece insignificante, acumulado durante décadas supone una transformación profunda de la línea de costa.

El factor principal es el calentamiento global, que dilata el agua y acelera el deshielo de grandes masas de hielo en el planeta.

Ese aumento, unido a temporales cada vez más intensos, provoca que el agua llegue hoy a zonas donde antes no alcanzaba. Lo que durante años se consideró excepcional empieza a repetirse con demasiada frecuencia.

Una tendencia que se acelera con el paso del tiempo

Los científicos subrayan que no se trata de un proceso estable. Entre 2005 y 2015, la subida media fue de unos 3,6 milímetros anuales, ya una cifra muy elevada en términos históricos. En los últimos años, sin embargo, el ritmo se ha incrementado.

En el Mediterráneo, especialmente sensible por su configuración y por el rápido calentamiento de sus aguas superficiales, el fenómeno resulta aún más evidente. A ello se suma el aporte de agua procedente del deshielo polar, que contribuye a elevar el nivel medio.

Para los territorios bañados por este mar, el problema ya no pertenece al futuro. La erosión costera es visible a simple vista: playas que menguan, dunas desaparecidas y menor aporte de arena debido a presas y obras que alteran el transporte natural de sedimentos.

Temporales más dañinos

Con el mar más alto, los temporales golpean con más fuerza. Las olas parten desde una altura mayor y penetran más en tierra firme. Por eso un temporal que antes apenas causaba daños hoy puede provocar inundaciones y destrozos importantes.

Los expertos calculan que una subida acumulada de 10 centímetros, equivalente a unos 25 años al ritmo actual, puede traducirse en avances del mar de más de 10 metros durante episodios de mala mar. Además, el agua más cálida transmite mayor energía a las olas, lo que acelera la pérdida de arena y agrava los efectos.

De este modo, fenómenos que antes se calificaban de extraordinarios empiezan a convertirse en habituales, con consecuencias directas para viviendas, negocios e infraestructuras situadas en primera línea.

La prevención, única respuesta eficaz

Los especialistas coinciden en que la subida del mar no puede revertirse a corto plazo, pero sí se pueden reducir sus impactos. La clave pasa por abandonar las soluciones improvisadas tras cada temporal y apostar por una planificación sostenida.

Las barreras rígidas como espigones o rompeolas ofrecen alivio inmediato, pero alteran el movimiento natural de la arena y pueden empeorar la erosión en zonas cercanas si no se gestionan correctamente. A ello se suma la urbanización excesiva junto a la orilla, que ha debilitado las defensas naturales de muchas playas.

La alternativa pasa por medidas de adaptación más respetuosas: recuperación de dunas, control del crecimiento urbano y estrategias a largo plazo. Solo así será posible conservar el patrimonio natural y económico ligado al litoral.

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