Consumo

Así debes congelar el marisco para esta Navidad 2022

Un hombre sostiene una bandeja con langostinos de Sanlúcar

Un hombre sostiene una bandeja con langostinos de Sanlúcar / Julio González

La carrera por hacerse con marisco al mejor precio ya ha empezado. Desde mitad de noviembre, muchas familias visitan pescaderías y cocederos de mariscos para buscar marisco de calidad lo más barato posible. También por conseguir mejor género. La cuestión es que desde estas fechas hasta los días de cenas y almuerzos de Navidad quedan varios días. 

Por lo tanto, las personas que se hacen con marisco con mucho tiempo de antelación deben de congelarlo. Eso sí, no todo vale. A la hora de meter estos alimentos en el congelador, hay que tener en cuenta de qué familia procede el marisco.

En el caso de los grandes crustáceos como centollos, nécoras o bogavantes, los grandes reyes de una mariscada, deben comprarse vivos, cocer en casa y luego meterlos en el congelador. Y ojo, porque hay trucos para que el sabor de estas especies se conserve lo mejor posible. Para ello, hay que envolver la pieza con un paño de cocina mojado en el agua de cocción y en papel film. Al momento de introducir el ejemplar en el congelador, hay que situarlo con las patas para arriba.

Los otros clásicos de una mesa navideña son las gambas, langostinos y cigalas. En este caso, su congelación después de la compra no obliga a la cocción. En el caso de los bivalvos (almejas, mejillones, etc), también se congelan crudos aunque hay que asegurarse de que no están vivos y lavarlos correctamente para eliminar restos de tierra. Cuando se decida consumir el marisco congelado debe sacarse a la nevera un día antes de comerlo. Así se evita que el contraste de temperatura afecte al marisco.

Otros alimentos como los percebes o las ostras tienen un consumo inmediato. Su ingesta debe ser al momento en el que adquiere. Por lo que no es posible comprar este tipo de marisco con suficiente tiempo de antelación.

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